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Resulta que el nacionalismo español es un invento... catalán

“Los catalanes inventaron el nacionalismo español”. Lo afirma el historiador Joan-Lluís Marfany, autor de ‘Nacionalisme espanyol i catalanitat’.

Entrevistado en La Vanguardia, Marfany se presenta a sí mismo de esta forma: Llevo media vida en la Universidad de Liverpool, pero la Barcelona que añoro ya no existe. Tengo 3 hijos y 2 nietos de una familia cada día más inglesa: aún no me creo el Brexit. La historia es más compleja e interesante antes de que la reduzcan a ideología los políticos. No creo en el proceso: es divisivo

Entrevistado por Lluís Amiguet, el periodista introduce la entrevista diciendo que, según ha documentado Marfany, "los catalanes, lejos de considerarse siempre una nación sometida, se han sentido a menudo en su pasado más genuinamente españoles que los de matriz castellana".

Fueron catalanes los inventores del nacionalismo español. Su vocación era modernizar y regenerar un Estado en decadencia e incluso disputar a los castellanohablantes la excelencia literaria en su lengua. "Marfany -escribe Amiguet- lo demuestra con solvencia y rectifica así el relato legendario de una Cataluña siempre antiespañola y sometida por la fuerza".

Marfany cuenta que los intelectuales de la Renaixença catalana fueron los precursores del moderno nacionalismo español. ¿Por qué? Porque buscaban una justificación patriótica para ayudar a los fabricantes catalanes, que ya dominaban el mercado hispano, a cerrarlo a la temible competencia inglesa.

El patriotismo español empieza en Cataluña a finales del XVIII, "cuando la burguesía catalana ve la oportunidad de dominar el mercado español en proceso de unificación y se lanza a fabricar y vender en él". Así aparece el mítico viajante catalán, que recorría la península. "Cataluña se llenó de fábricas, y España de catalanes vendiendo productos".

El despegue económico fue creando una red de relaciones comerciales y personales que acostumbró a los catalanes a pensar en España, no como reino, sino como nación. "Marx decía que el nacionalismo se aprende en los mercados, y este sería otro ejemplo", cita Marfany.

"Cuando los catalanes se convierten sin titubeos en patriotas españoles es cuando derrotan a los franceses en la guerra de la Independencia". Cita el caso de los Torelló de Igualada: habían mantenido correspondencia en catalán durante décadas y, de pronto, de un día para otro, en 1809 el notario Albert Combelles, su cuñado y custodio de las grandes fortunas catalanas, se pasa al castellano. Y con él, todos. ¿Por qué? "Por patriotismo. El español en ese momento era la lengua de la patria en peligro ante el francés. Y lo mismo hacen otras muchas familias de la alta burguesía catalana".

En cuanto al pueblo llano, "muchos siguen hablando el catalán, pero los que van ascendiendo en la escala social también van pasándose al castellano. Hablamos de un proceso de generaciones".

Milá i Fontanals fue el creador del nacionalismo español, y Aribau, el de la Oda a la patria, que en realidad ni era oda ni patria, "escribió, en buen castellano, una prolija obra muy celebrada entonces, como también la escribieron en castellano Joaquim Rubió i Ors o Víctor Balaguer".

El proyecto español de los fabricantes e intelectuales catalanes era construir una España eficiente, moderna e industrial. Por eso el nacionalismo español y su patriotismo eran ampliamente compartidos en Cataluña.

Llegó, sin embargo, el noucentisme, la Mancomunitat, y después el fracaso de los intentos regeneracionistas de España desde Cataluña, y "los intelectuales catalanes volvieron a crear otra narrativa nacionalista: el nacionalismo catalán.

Marfany resume: "La identidad catalana se ha ido expresando en castellano y catalán de muy diversas formas: apostando por un rey; creyendo en un regionalismo al servicio de España o, al final, en un nacionalismo propio. Pero todo lo que he explicado no prejuzga el futuro. La historia no es prescriptiva; no dicta nada: explica cómo llegamos donde estamos, pero nada más".

Esclarecedor, sin duda.

editor@elconfidencialdigital.com

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José Apezarena

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