Martes 16/01/2018. Actualizado 18:59h

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Ruidos de togas en el Colegio de Abogados

Las elecciones a decano del Colegio de Abogados de Madrid han acabado en escándalo, cuando no en vodevil, tras la impugnación, por siete candidatos, de la lista que encabeza Sonia Gumpert, que había arrasado, con el doble de votos que el segundo aspirante.

Incluso tuvo que intervenir la policía, lo cual desdice no poco de un colectivo como el de los abogados La proclamación de resultados sigue suspendida, a las espera de veredicto de la comisión electoral.

Las acusaciones de irregularidades en la forma de promover el voto, lanzadas contra Sonia Gumpert y su candidatura, son, en síntesis:

-Se llevaron a cabo “actos de propaganda el día de las elecciones en el colegio electoral, en sus inmediaciones y en algunas salas de abogados de los juzgados y tribunales”.

-Se emplearon “mecanismos de presión sobre los electores para votar en favor de una determinada candidatura”.

-Hubo llamadas a abogados simpatizantes que aún no habían votado, instándoles a depositar su voto y ofreciéndoles pagarles el transporte hasta el Palacio de Congresos, donde se desarrollaba la votación.

-Llegaron a ofrecer “medios económicos y materiales” para conseguir que los electores votaran a su favor.

-Personas afines a esta candidatura controlaban la evolución de las elecciones a través de ordenadores y otros dispositivos informáticos.

-“Cotejaban la lista de votantes de la mesa electoral con los listados propios elaborados por su candidatura, para su volcado en un ordenador portátil a efectos de comprobar los que habían ejercido el voto y los que aún no lo habían hecho”.

-Se entregaban “sobres con la papeleta electoral por representantes de la candidatura en la sede electoral”.

Tengo que decir que prácticamente nada de lo que denuncian me parece especialmente irregular o sospechoso. Más bien lo considero la puesta en práctica de elementales herramientas de campaña y electorales que, por lo visto, no habían organizado el resto de candidaturas.

No me parece que los abogados sean tan fácilmente “presionables” como para forzarles a votar lo que no desean. Y, que se lleve la cuenta de quién ha votado y quién no utilizando ordenadores, para a continuación llamar a los partidarios que aún no han depositado la papeleta, resulta bastante lógico.

Les acusan de pagar el transporte (por ejemplo, taxis). ¿Cuál es el problema? Olvidan, por cierto, que en recientes elecciones algunos de los grandes despachos, que tenían su candidato, llegaron a llevar a votar en autobús a sus abogados, que además habían recibido el sobre con la papeleta. Un celador comprobaba que todos ellos introducían el sobre en la urna, sin faltar uno. Con anterioridad, la principal figura del despacho envió mensajes a los asalariados instándoles la importancia de que una persona del despacho saliera elegida. Como, por cierto, así ocurrió.

Los denunciantes piden ahora que se anule el proceso y la celebración de nuevas elecciones. Empeño inútil, en mi opinión. ¿Por qué? Porque la gran novedad de estos comicios es que, frente las clamorosas ausencias del pasado (no votaba casi nadie), esta vez han ido a votar un elevado número de titulados. Pero, sobre todo, abogados de a pie, ‘de base’. Que son precisamente los que más están padeciendo la crisis.

A ellos principalmente ha movilizado la candidatura de Sonia Gumpert. Entre otras cosas, planteando un programa electoral que aborda de lleno los problemas diarios de esos abogados, que son la mayoría. Por citar un par de ejemplos:

-propone que las togas de las audiencias sean lavadas todos los días. Son las que utilizan indistintamente los letrados, que se conservan en un guardarropía, y que no se sabe quién y cómo la uso el día anterior, ni si alguna vez las han lavado.

-propone que en las salas de vistas se proporcione a los abogados agua mineral embotellada.

Son dos ejemplos de demandas reales que planteaba. Además de comprometerse a pelear por los integrantes del turno de oficio, que, entre otras, cosas, no están cobrando. Por eso ha ganado con tanta claridad.

No creo que al final haya anulación. Pero, si la dictaminaran, me parece que volvería a ganar.

Una apostilla final, por si hiciera falta: no conozco a Sonia Gumpert ni sé quiénes forman su candidatura.

editor@elconfidencialdigital.com

Twitter: @JoseApezarena

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José Apezarena

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