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Soria, el hombre que lo complicaba todo

No hace mucho, cuando las aguas bajaban más tranquilas dentro del PP, siempre que se planteaba internamente un posible relevo (por supuesto, a medio o largo plazo, tranquilo y con su consentimiento) de Mariano Rajoy, los expertos apuntaban en todos los casos a algunos de los barones regionales más asentados y poderosos.

En esas cábalas, junto a otros, habitualmente aparecía José Manuel Soria, cabeza indiscutible del partido en Canarias, que tiene fama de persona preparada desde el punto de vista económico. Y que, además, goza de la amistad personal del 'jefe', de Mariano Rajoy, agradecido por el buen trato a su padre cuando este residió en el archipiélago.

Técnico Comercial del Estado, alcalde de Las Palmas, presidente del Cabildo Insular de Gran Canaria, vicepresidente y consejero de Economía y Hacienda del gobierno regional, a ese currículo gestor había añadido el nombramiento como ministro de Industria.

Durante los años canarios no le faltaron litigios en los tribunales, de los que sin embargo salió relativamente indemne. Como tampoco, siendo ministro, problemas y enfrentamientos con las eléctricas, las grandes industrias... No le ayudó su trato personal en general distante y frío, demasiado suficiente, y tampoco la falta de acierto a la hora de escoger directores y asesores de comunicación, a los que iba despidiendo uno tras otro.

Con todo, las cosas no marchaban mal del todo, y José Manuel Soria mantenía sus opciones de cara a un relevo en el Partido Popular, ahora más inmediato de lo que se pensaba hace solo un año. Figuraba en la línea de salida.

Saltó, sin embargo, el escándalo de los "Papeles de Panamá", aparecieron unas empresas familiares radicadas en paraísos fiscal, y a Soria no se le ocurrió otra que decir que no sabía nada. Un error de principiante, en alguien con tan larga trayectoria.

Le pillaron en un grave renuncio, porque se demostró que no había dicho la verdad, y no tuvo más salida que dimitir como ministro, anunciando a la vez su retirada de la política.

Dicen de Soria que no acaba de tener buena suerte. Que, no se sabe por qué, en su caso las situaciones tienden a complicarse y que, donde no existen problemas, de pronto aparecen.

Hay que suponer que ha sido suya la idea, y la iniciativa, de postularse para el cargo en el Banco Mundial. Lo que no se entiende es que el resto de personajes concernidos, empezando por el propio Mariano Rajoy, no se dieran cuenta de que ese objetivo era un campo de minas. Elemental. Y, como resultado, el PP y su líder se han metido en un jaleo especialmente grave por lo inoportuno.

Así que el hombre que un día pudo ser presidente del PP, y por tanto candidato a la presidencia del Gobierno, ha acabado fuera. Fuera del ministerio, de la política, y de la carrera por la sucesión de Rajoy. Y fuera del Banco Mundial. Quedan, eso sí, las empresas familiares. Supongo que esas irán bien.

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter @JoseApezarena

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José Apezarena

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