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Diez años de Letizia

El 1 de noviembre se cumplieron diez años del anuncio del compromiso del príncipe Felipe con Letizia Ortiz, hoy princesa de Asturias.

¿Que ha pasado en estos diez años? Un dato reseñable es que el príncipe ha madurado desde entonces de un modo formidable: ha crecido como persona y como personaje. Es lo que se traslució, por ejemplo, con su discurso ante el COI en Buenos Aires, y lo mismo en el que pronunció durante la entrega de los Premios Príncipe de Asturias. Algo tendrá que ver la presencia a su lado de Letizia y su apoyo diario.

Ha ocurrido que han venido al mundo dos infantas, Leonor y Sofía, que garantizan la continuidad de la dinastía por muchos años. Por cierto, dos niñas guapas y, por lo que se trasluce, bien educada.

Y hemos asistido a la progresiva asunción, por parte de Letizia, de tareas y misiones de representación, desempeñadas con absoluta normalidad, sin peros especiales. Lo cual parece también destacable.

Si hubiera que efectuar un balance, por otra parte rápido, de estos diez años de Letizia, y otorgar una calificación, posiblemente habría que darle un notable alto.

¿Existen cuestiones debatidas respecto a su actuación? Por supuesto, pero me parecen de menor nivel, frente a la anterior valoración global.

Por ejemplo, esa pretendida intención de poner límites al ‘trabajo’ de princesa, como si existiera un horario, que no lo hay. Y su insistencia en proteger un ámbito de privacidad, ajeno y alejado de su condición de tal y de esposa del heredero.

Desde mi punto de vista, los integrantes de ese equipo llamado Familia Real, es decir, los reyes, los príncipes y sus hijas, no tienen propiamente vida privada, porque ellos en ningún momento dejan de ser lo que son: nunca pueden desvestirse de su condición y rango.

Existe, sí, un reducido ámbito en el que cabe buscar refugio: la intimidad de su residencia. Es lo que han practicado durante años don Juan Carlos y doña Sofía, con esa zona exclusiva del Palacio de La Zarzuela, hasta separada por un verja metálica, a partir de la cual manda lo familiar. Pero no mucho más.

Discrepo, lo he dicho otras veces, del calificativo de actividad o agenda “privada” que se aplica a algunas salidas de La Zarzuela, incluidos los viajes y vacaciones, entre otras cosas porque son pagados con el dinero de los Presupuestos del Estado, es decir, de todos los españoles, incluida la seguridad.

En esa línea, otro asunto discutible son las denominadas ‘salidas’ de Letizia, con las visitas a alguna ciudad europea y su asistencia a conciertos y espectáculos. Si se diera la sensación de que va por libre, a su aire, se transmitiría una impresión nada positiva para ella y para la institución a la que pertenece y se debe.

Por lo demás, parece que Felipe y Letizia siguen formando un equipo, familiar e institucionalmente. Cuando aparecen juntos, tanto en actos oficiales como en salidas en pareja, se les ve unidos y complementados, traslucen complicidad y entendimiento. Es lo que muestran las imágenes y fotografías. Y lo que afirman quienes están a su lado.

 Lo dicho: un notable alto, resumen de los diez años de Letizia.

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José Apezarena

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