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Sin árbol de Navidad

Han saltado a la calle los problemas de convivencia entre cristianos y musulmanes en Dinamarca, donde el debate se ha encendido a propósito de la celebración de la Navidad.

Según crónica publicada en La Vanguardia, la junta, con mayoría musulmana, de una asociación de vecinos de la ciudad de Kokkedal rechazó a finales de octubre destinar 7.000 coronas (unos mil euros) a la instalación del árbol y la celebración de las tradiciones de la Navidad.

El jaleo se ha montado porque esa misma junta aprobó este año destinar 60.000 coronas (unos 8.000 euros) a la organización de Eid al Fitr, la celebración del final del Ramadán.

Políticos de la derecha han aprovechado para insistir en el peligro que corre la herencia cultural danesa frente al aumento de la inmigración. Martin Henriksen, del Partido del Pueblo Danés, aseguró: “Cada día nos llegan más y más noticias sobre escuelas e instituciones que quitan importancia a la Navidad para proteger los derechos de la minoría musulmana·”.

El conservador Tom Behnke, que tildó de intolerante la decisión de la junta, consideró “muy preocupante” que “las tradiciones danesas sean retiradas y sustituidas por las musulmanas en cuanto hay una mayoría musulmana”.

Otros comentaristas, sin embargo, remarcan que la decisión de la junta fue tomada en democracia y denuncian la velocidad con que ciertos sectores de la política reaccionan siempre que hay musulmanes de por medio. Tendencia que viene repitiéndose desde la publicación de las caricaturas de Mahoma en 2005.

Como contraste, un pequeño empresario de la zona, Jonas Birger-Christensen, se ha ofrecido a costear, no sólo el árbol de Navidad, sino también una parte de la celebración de Eid al Fitr del año que viene, destinando 7.000 coronas a cada acontecimiento. Con la esperanza de que su gesto ayude a despolitizar el asunto y haga reflexionar a la junta, consideró que en la sociedad “tiene que haber espacio para todos”.

A pesar de ello, el ambiente se ha caldeado. Como muestra, la agresión sufrida durante el fin de semana por un equipo de la televisión TV2 mientras cubría la noticia en Kokkedal. La asociación musulmana Islamisk Trossamfund ha recibido amenazas e insultos de ciudadanos anónimos. Tras criticar la decisión de la junta vecinal, esta organización lamentó que se criminalice a todos los musulmanes por culpa de unos pocos.

Y todo eso ocurre, apunto yo, en un país del norte de Europa, de esos que por aquí consideramos modernos y avanzados. Y, por supuesto, moderados. Parece que hay un problema.

editor@elconfidencialdigital.com

Twitter: @JoseApezarena

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José Apezarena

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