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Pablo Iglesias sin coleta

La corbata/no corbata de Pablo Iglesias se ha convertido en objeto de estudio político, de discusión y análisis. Sin ir más lejos, fue uno de los detalles que se destacó, a favor o en contra, en el debate a cuatro celebrado el lunes, al que acudió en versión "sin".

Pero el escenario no acaba ahí. No. La corbata de Pablo Iglesias se ha convertido también en asunto destacado para la prensa internacional. ¡Quién lo iba a decir!

"El jefe de Podemos se convierte a la corbata", acaba de escribir en Le Monde su corresponsal en Madrid, Sandrine Morel. Morel publica que Pablo Iglesias ha cambiado de look, y que "ya no se quita la corbata". Suele llevar el nudo flojo, va sin chaqueta, pero la corbata acompaña ahora todas sus camisas.

¿Es -se pregunta la corresponsal- para seducir a los votantes de más de 50 años, como afirman los analistas políticos? ¿Es para darse aires de presidente del Gobierno, en caso de que llegue a La Moncloa?

Iglesias ha contado que fue Ana Rosa Quintana quien le regaló las corbatas (dos) y que le gustan. Sin embargo, la realidad es que está cambiando de estilo, al igual que ha ocurrido con su nueva autodefinición como "socialdemócrata", dice la periodista francesa.

Si en el pasado la ausencia de corbata era un gesto reivindicativo suyo, vestirse como "el pueblo" al que decía representar, y si presumía de comprar la ropa en Alcampo, hoy la decisión de llevar corbata no es una simple cuestión de gusto. Sobre todo cuando acudió a la audiencia con el rey Felipe VI con vaqueros y en mangas de camisa, comenta.

En diciembre de 2015, cuando presentó su proyecto de reforma de la Constitución, lució excepcionalmente una corbata roja, y lo justificó diciendo que era un signo de "respeto al pueblo". Y en febrero, en la gala de los Goyas, llevó smoking y pajarita, y lo explicó diciendo que se trataba de un "gesto hacia el cine español".

¿Su nueva apariencia prefigura su transformación en un "reformista de mierda", como él mismo imagina, en el documental de Fernando León de Aranoa, que le calificarán si llega al poder?, se pregunta la corresponsal de Le Monde.

Y da un paso más: Él, que ha renunciado al piercing para presentarse a las elecciones, ¿acabará por cortarse la coleta? Sin duda, una incógnita mundial, añado yo.

Lo dicho, las apariencias externas de Pablo Iglesias, asunto de interés internacional. ¿Demasiado? O tal vez no.

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter @JoseApezarena

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José Apezarena

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