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El día en que el nacionalismo catalán se quedará quieto

Para muchos, historiadores y analistas, el nacionalismo en Cataluña es un "invento" de la burguesía, media y alta, de los bien situados y hasta de los poderosos.

En esos sectores sociales y económicos se ideó, se coció, creció, y de allí, sorprendentemente, se ha transferido y contagiado al resto.

Y se da la paradoja, cuando no la incongruencia, de que el nacionalismo, y su lógica consecuencia, el independentismo, ha prendido en los sectores ideológicos de izquierda (el caso paradigmático lo constituye el PSC, pero no solo) y en las clases populares, hasta el punto de que se ha implantado en las zonas industriales, en los barrios obreros... Lo cual resulta una enorme contradicción.

Las reciente intentona secesionista, concretada en el 'procés', en el referéndum de desconexión, y en el supuesto acuerdo del Parlament proclamando la independencia, ha terminado en un rotundo fracaso. Es evidente.

Un estrepitoso fiasco que ha llevado a la cárcel a algunos de los protagonistas, pero sobre todo al desprestigio de sus dirigentes, también por los "arrepentimientos" públicos que han mostrado y, sin duda, por la vergonzosa huida del principal actor, Carles Puigdemont.

Entretanto, se ha comprobado la fortaleza y determinación del Estado, que ha resistido, ha impuesto el cumplimiento de la legalidad, y ha tomado decisiones drásticas (el artículo 155), concretadas en que la autonomía se encuentra intervenida desde Madrid.

A lo que hay que añadir un fraccionamiento radical en la población, la ruptura de la convivencia y de la paz social, los enfrentamientos en las familias...

Con ser mucho, y bastante doloroso, lo relatado, hay que anotar otra circunstancia quizá más penosa, por sus consecuencias en el día a día y para todos: el hundimiento económico provocado en Cataluña por el famoso 'procés'.

Hundimiento del turismo (una de las principales industrias de la región), deslocalización de grandes empresas (y también medianas y pequeñas), aumento del paro como consecuencia... En definitiva, Cataluña ha iniciado la ruta del retroceso y el empobrecimiento.

Y estos procesos circulan a alta velocidad. Es decir, que en el plazo de un año las consecuencias resultarán mucho peores.

Será en ese momento cuando el infierno desatado se visualice definitivamente, con la ausencia de inversiones, la pérdida de poder adquisitivo en la población, la ralentización del crecimiento regional, el cierre de negocios... y el paro. Los "inventores", promotores y propagadores del nacionalismo, esos burgueses ahora escondidos detrás de la masa, caerán en la cuenta de lo que han hecho.

Será entonces cuando el nacionalismo catalán se parará, para a continuación entrar en vía muerta. Pero el daño causado por unos cuantos locos tardará años en ser reparado. Y habrá hecho sufrir mucho a muchísima gente.

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter @JoseApezarena

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José Apezarena

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