Jueves 23/11/2017. Actualizado 10:59h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

¡Que nos lo explique Rajoy!

Entiendo que, para todo dirigente político, constituye una pulsión irrefrenable el deseo de desgastar al contrario a toda costa, aprovechando cualquier motivo y ocasión.

Tal disposición lleva a buscar, con razón o sin ella, da igual, causas y pretextos para ponerle en entredicho, rebajar su valoración, situarle en dificultades y, con eso, debilitarle para que ofrezca la menor resistencia posible.

Sin embargo, también en ese terreno, como en casi todos, han de valorarse la oportunidad, el acierto, y por supuesto la proporcionalidad. Y saber que no todo vale. No sirve cualquier detalle o enfoque para ese objetivo elemental de destrozar al de enfrente.

Es más. Puede existir el riesgo de sobreactuar, de protagonizar iniciativas descabelladas, imposibles, irreales, que en realidad no lleven a ningún sitió y, por tanto, acaben provocando un efecto contrario al deseado.

Un ejemplo elemental. No todo error de un miembro de un Gobierno es motivo suficiente para que la oposición solicite que dimita el Presidente. Porque entonces, si, ante cualquier fruslería, se repiten las demandas de cese, en el momento y el día en que realmente exista motivo de verdad para reclamarlo, pedirlo tendrá escasa fuerza porque parecerá una más de las muchas otras actuaciones parecidas.

Algo de eso refleja la famosa frase italiana “Piove, porco Governo”, que adjudica al Gobierno la culpa de todo, incluso de que se estén produciendo lluvias.

Viene a cuento la reflexión tras haber escuchado a los partidos de la oposición pedir, de forma casi unánime, que el Presidente del Gobierno comparezca ante el Congreso para dar explicaciones sobre el escándalo y la dimisión de su ministro de Industria.

Me parece estrambótico. Y un ejemplo de esa injustificada pulsión de atribuir cualquier cosa, la que sea, al jefe del Ejecutivo para a continuación adjudicarle la culpabilidad.

Rajoy es, sin duda, responsable de muchísimas cosas. Y, por supuesto, hay que demandarle severa cuenta de todas ellas. Pero de que José Manuel Soria aparezca en una sociedad en Panamá o en Jersey, me parece que no.

En esto, alguno se está pasando unos pueblos.

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter @JoseApezarena


    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Sobre el autor...

José Apezarena

·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·