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Nos hacen mucha falta políticos de estado

El martes, 23 de marzo, se cumplió el primer aniversario de la muerte de Adolfo Suárez. Sin embargo, las cosas suceden en este país con tanta velocidad que, cuando solamente ha transcurrido un año, casi parece que hablamos de un acontecimiento del muy lejano pasado.

No son pocos los que opinan que España es un país que no tiene memoria, que olvida demasiado pronto. Y que tampoco sabe premiar a sus ciudadanos relevantes. Lo ocurrido en este aniversario podría quizá citarse como ejemplo.

Si, en 2014, el adiós al ex presidente estuvo muy bien organizado y alcanzó el merecido empaque institucional, un año después lo dominante ha sido la indiferencia, cuando no el olvido. Cierto es, para intentar comprenderlo, que nos encontrábamos en plena resaca de las elecciones andaluzas.

Una de las excepciones frente al silencio mediático lo constituyó RNE. En la programación de Radio 5 pude escuchar un especial sobre Suárez, en el que una cuarentena de políticos que le conocieron personalmente hablaban sobre la persona y ejecutoria de quien fue el primer presidente del Gobierno de la democracia.

Dos de los recuerdos aportados, menos conocidos, ponen en valor la condición de político de estado que mostró Adolfo Suárez.

El primero de ellos, la recomendación que hizo a uno de sus colaboradores, en vísperas de las primeras elecciones democráticas: conviene que el PSOE no quede demasiado lejos de nosotros (de la UCD), para evitar que los socialistas se desencanten y conseguir, al contrario, que se impliquen en el objetivo de construir la democracia en España.

El segundo fue lo que ocurrió tras una de sus primeras entrevistas con su rival, y entonces líder de la oposición, Felipe González. El secretario general de los socialistas pidió al presidente del Gobierno que no aprobara la televisión privada en España, porque, previendo qué grupos de comunicación la conseguirían, eso dejaría en inferioridad política al PSOE. Adolfo Suárez abandonó La Moncloa sin ponerla en marcha. Finalmente, serían los socialistas quienes la implantaron, en 1989, cuando ellos estaban en el Gobierno.

No se trata de mitificar, ni de crear leyendas innecesarias, pero tengo la impresión de que hoy faltan en España políticos con sentido de estado, que antepongan lo general, el interés de todos, a miopes objetivos partidistas y aun personales. Como esos políticos que construyeron la transición a la democracia. Y la ausencia se nota.

editor@elconfidencialdigital.com

Twitter: @JoseApezarena

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José Apezarena

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