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La jauría de Màxim Huerta

Cuando se anunció el nombramiento de Màxim Huerta para el ministerio de Cultura, me alegré por él. De verdad. Y lo acogí con cierta expectación.

Le había conocido con motivo de mi participación en el programa de Ana Rosa Quintana, en Telecinco, y entonces me pareció persona con fundamentos.

Alguna vez discrepamos públicamente, en el plató y ante las cámaras. Por ejemplo a propósito de asuntos relacionados con la monarquía, ante los que se mostraba moderada y educadamente crítico.

Me felicité por el éxito que estaba alcanzando en su faceta de escritor de novelas.

Y ahora he sentido el final que ha tenido su incursión en la política, cuando se ha visto obligado a abandonarla después de que se conocieran sus problemas con Hacienda y la condena sufrida por ese motivo.

En la rueda de prensa de despedida, insistió en que la creación de una empresa interpuesta para cobrar sus honorarios se había convertido en un sistema común en el sector. Eso es verdad. Lo cual no quita que se tratara de una práctica ilícita, como han fallado con claridad los tribunales en la sentencia contra él.

Me gustó poco el contenido y el tono de esa despedida. Podía haber abandonado el cargo de una forma un poco menos combativa, sin dejar entrever el deje de despecho que traslucían sus palabras. Había iniciado una aventura, le había salido mal... pues ya está. Pero no.

Y se equivocó de medio a medio cuando afirmó que era una víctima de "la jauría", aludiendo a la multiplicidad de soportes informativos que habían informado sobre sus problemas con Hacienda.

Los periodistas y los medios no han hecho otra cosa que dar cuenta de las irregularidades acreditadas por los tribunales, que tenían relevancia por tratarse de un ministro del recién estrenado Gobierno. Como se ha demostrado con su renuncia forzada-voluntaria.

Y, como comentaba ayer Carlos Herrera, si desea saber qué es una "jauría" de verdad, que se lo pregunte a Cristina Cifuentes. Le podría dar muchas explicaciones.

En su caso, los periodistas se han limitado a informar de una cuestión relevante. Y él mismo, Màxim Huerta, periodista, tendría que haberlo entendido. Y encajado.

No sé por qué, pero me vienen a la memoria aquellos conocidos versos de Gustavo Adolfo Bécquer: "¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú"

Si los periodistas somos jauría, valdría el paralelismo: ¿Jauría? Jauría eres tú.

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter @JoseApezarena

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José Apezarena

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