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Un nuevo líder social llamado Fran Nicolás

La figura de Francisco Nicolás, también llamado "el pequeño Nicolás", viene suscitando encontrados sentimientos entre los ciudadanos que siguen de cerca su caso. Desde luego, dos portadas de un diario nacional y una entrevista en una cadena de televisión explican la intensidad con que se analiza lo que sucede.

Dentro de esa variedad de reacciones hay que incluir una bastante sorprendente. El presunto agente especial de La Zarzuela, de vicepresidencia del Gobierno y del CNI, está a punto de convertirse en un nuevo líder social.

Su desparpajo, su capacidad de relación, los vínculos con conocidos políticos, el atrevimiento de sus operaciones, el manejo de dineros y coches, sin olvidar la naturalidad y aplomo con que aguantó tres horas de programa en directo, entrevistado por tres periodistas y la presentadora, sin descomponerse en ningún momento y sin incurrir en contradicciones graves, son argumentos que podrían justificar una cierta admiración por su figura.

La cruda realidad es que no son pocos los españoles que creen a pies juntillas el relato de Francisco Nicolás y que, por eso mismo, expresan su admiración hacia él.

En ese grupo ocupan un lugar destacado, por su número pero sobre todo por su condición y edad, no pequeños grupos de jóvenes, a muchos de los cuales se escucha estos días expresiones de admiración hacia el discutido intermediario y conseguidor.

"Es un tío", "es un crack" y expresiones semejantes se repiten en pandillas juveniles, en locales de diversión, y en aulas y pasillos de centros de enseñanza. Alguno hasta la ve como futuro presidente del Gobierno.

Así que "el pequeño Nicolás" se encuentra el borde de convertirse en un líder social al que desearían imitar esos ámbitos de juventud.

Una situación, por cierto, que me recuerda otros momentos de la historia de este país y a otros personajes, como por ejemplo al ex banquero Mario Conde. Licenciado en Derecho por Deusto, precoz abogado del Estado con 24 años (con la mejor nota de la historia del cuerpo), a los 39 años se convirtió en presidente de Banesto, entonces uno de los grandes bancos del país.

A finales de los años 80, Mario Conde, un triunfador con encanto, se convirtió en símbolo del éxito empresarial y objeto de imitación para gran parte de la sociedad, sobre todo entre los jóvenes (en este caso, incluso en el modo de vestir y de peinarse, incluyendo la famosa gomina). El punto culminante fue su investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense, en acto presidido por el rey Juan Carlos. A partir de ahí comenzó la caída.

En diciembre de 1993, el Banco de España intervino Banesto y destituyó al consejo de administración. Mario Conde tuvo que afrontar varios procesos judiciales. En el primero de ellos, el caso Argentia-Trust, resultó condenado a seis años de prisión por apropiación indebida y falsedad en documento mercantil.

Aquel supuesto líder social acabó ingresando en la cárcel. Y, de modo paralelo, tal como hoy se publica en estas páginas, Fran Nicolás puede igualmente verse condenado a prisión por las peripecias que ha protagonizado.

editor@elconfidencialdigital.com

Twitter: @JoseApezarena

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José Apezarena

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