Sábado 16/12/2017. Actualizado 13:13h

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Qué les pasa a Podemos qué le ocurre a Pablo Iglesias

A Pablo Iglesias se la está deshaciendo el invento. Se deshilacha, día a día, el espectacular proyecto que se llamó Podemos, y que impactó tanto, políticamente, que hubo periódicos (uno de ellos, El País) que llegaron a publicar encuestas diciendo que podía ganar las elecciones y gobernar España.

De aquel ganar elecciones y gobernar en España, nada de nada. El partido, que fue tercero en las pasadas generales, lleva hoy camino de convertirse en cuarta fuerza política, superada por Ciudadanos. Eso, si no va a peor. Dicen los sondeos que el que ahora 'chuta' es Izquierda Unida, a la que se había dado por muerta y enterrada. Sorprendente.

Irrelevante en el Parlamento, incapaz de recuperar la iniciativa, criticada en las tertulias donde en el pasado reinó de forma casi absoluta, Podemos acumula retrocesos semana a semana y mes a mes.

Pero no es eso lo peor. Apuntan las encuestas que también cotiza a la baja su líder. Un Pablo Iglesias que se ha quedado solo en la foto, aquella que reunía a los fundadores, hoy todos alejados, marginados, olvidados. Cuando no conspirando, como empieza a ocurrir con Carolina Bescansa, de campaña por España para construir un liderazgo propio.

El líder de Podemos aparece hoy instalado entre los políticos peor valorados por los españoles.

Las confluencias hace tiempo que van por libre. Una de las más importantes, Compromís, ha desconectado casi por completo. En Madrid se libra una lucha fratricida, con el objetivo de erradicar a los anticapitalistas. Y la apuesta por Manuela Carmena como candidata a la alcaldía está encontrando el obstáculo serio de que ya no quiere seguir siendo una marioneta: pretende decidir ella, y no Podemos, la composición de la candidatura al Ayuntamiento.

En Barcelona manda Ada Colau, y Podemos ha quedado prácticamente como convidado de piedra. Una Ada Colau, por otra parte, que en su interior oculta el proyecto de sustituir un día al propio Pablo Iglesias, haciéndose con el liderazgo de la izquierda de ámbito nacional.

Olvidadas ocurrencias como el famoso "Tramabús", apagada la luz de bengala de aquella extravagante moción de censura a Rajoy, parece que a Pablo Iglesias no le quedan conejos en la chistera, o los que intenta exhibir ya no funcionan.

No acierta en los diagnósticos y en las soluciones, como viene ocurriendo, por ejemplo, en relación con asunto tan grave como es el independentismo y la situación en Cataluña, dudas y connivencias que le van pasando durísima factura por toda España.

El líder de Podemos ha perdido frescura, encanto, garra, tirón. Quizá se ha hecho mayor y previsible. O tal vez ha ocurrido que nos hemos acostumbrado a él, e incluso cansado, porque se repite y se repite. Que ha quedado patente que detrás de la fachada no había edificio.

Podemos ha entrado en declive, sin que dé la sensación de que sea capaz de renacer, de regenerarse.

Y yo pregunto. Pero ¿no eran todos ellos profesores de política, que habían estudiado el pasado, conocían bien el presente, predecían el futuro y sabían qué hacer para ganarlo? Como supuestos analistas y teóricos, ¿no lo habían analizado, calculado y programado todo?

Parece que no.

editor@elconfidencialdigital.com

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José Apezarena

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