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La pesadilla de los apparatchiks

Como resulta conocido, apparatchik es una palabra de origen ruso, que en su día designaba a personas cuya profesión, a tiempo completo, era el Partido Comunista o la administración soviética, expresión que ha pasado a la terminología política para describir a quienes tienen como dedicación plena trabajar dentro del aparato de los partidos.

Tales personajes han proliferado sobremanera en los principales partidos políticos de este país, que se han poblado de ‘políticos de profesión’. Es decir, seres humanos cuyo único trabajo en la vida ha sido pertenecer al aparato, en el que han ido medrando con mayor o menor fortuna, y del que dependen en su sustento porque no tienen oficio ni beneficio al margen de la estructura. Si salieran de ese cobijo muchos se morirían de hambre.

Cierto es que en algunas formaciones han llegado a plantear que una de las condiciones para ocupar cargos orgánicos sea que el candidato haya trabajado. Es decir, que haya estado empleado en lugar distinto al propio partido, que haya cobrado un sueldo por esas tareas distinto de la nómina interna.

En mi opinión, tales especímenes sufren la carencia de no haber peleado fuera de la organización, de desconocer cómo es la vida real, en el exterior. Y sobre todo se han acostumbrado al sometimiento y al sí señor, en lugar de desarrollar el menor sentido crítico, puesto que su medro personal, y hasta la simple supervivencia, depende de bailarle el agua el que manda en el partido.

Como digo, abundan en el panorama político quienes nunca han hecho otra cosa que ser militantes de su partido, con las penosas consecuencias apuntadas. Si esas personas llegan un día a ocupar puestos oficiales, casi siempre sobreviene la catástrofe. Hay casos concretos, incluso al frente de ministerios, pero no se trata ahora de meter demasiado el dedo en el ojo.

¿Que a qué viene ahora, hoy precisamente, tal reflexión? A que, ante la renuncia de José Antonio Griñán, se anuncia que el PSOE de Andalucía acabará siendo liderado por Susana Díaz, precisamente alguien cuyo currículo se circunscribe a la militancia en el socialismo, donde ha ido progresando cargo a cargo. Un típico caso de apparatchik.

No dudo de que Díaz tenga las mejores cualidades personales y políticas. Pero su biografía, su currículo, parece bastante decepcionante.

editor@elconfidencialdigital.com

Twitter: @JoseApezarena

 

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José Apezarena

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