Miércoles 23/05/2018. Actualizado 01:00h

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Un prisionero llamado Pedro Sánchez

Pedro Sánchez se muestra eufórico con su clara victoria en las primarias del PSOE, y no es para menos. Ha barrido a Susana Díaz y ha recuperado el mando del partido frente a los viejos socialistas y al aparato.

Sin embargo, en los próximos días y semanas el nuevo líder deberá ser prudente y andar con cuidado. Porque no tiene todo conseguido todo, ni mucho menos.

Para empezar, debe tener en cuenta que le han apoyado la mitad de los militantes, sí, pero que la otra mitad no le han votado. Es un dato que no ha de olvidar: la mitad del partido no le quiere.

Y no puede ignorar que se ha encontrado enfrente a la mayoría de los barones regionales, con los que ahora tendrá que convivir, dialogar, e incluso pactar en algún caso. Y que, si su objetivo es ese, no va resultarle nada sencillo derrotar y derrocar a personajes como García Page, Fernández Vara, Ximo Puig, etc.

Por si fuera poco, en junio se celebra el congreso federal, al que acuden delegados de las agrupaciones y federaciones, no los militantes de base. Y no cabe descartar que, en la elección del nuevo comité federal, Pedro Sánchez resulte derrotado, con lo que se encontraría con una dirección del partido que no controla.

Además, de cara al futuro como líder del PSOE, el triunfador Sánchez es a la vez víctima, prisionero y esclavo de su propia victoria. ¿Por qué? Porque, para lograrla ha lanzado tales promesas que le van a limitar su capacidad de maniobra como líder de la oposición. Uno de ellos, el compromiso, solemne, de nada con el PP.

Como consecuencia, va a tener prohibida cualquier negociación o pacto con el Partido Popular, en cualquier terreno. Porque no podría explicar a sus enardecidos votantes ningún acuerdo con ellos por pequeño que pueda ser.

Pero ocurre que la vida política exige tantas veces pactar. Por ejemplo a la hora de determinados nombramientos, como en el consejo de RTVE, en la magistratura... La reforma constitucional o cualquier cambio de la ley electoral son inviables, imposibles, sin los votos del PP. Y hay que negociar en casos como el urgente pacto educativo, el Pacto de Toledo, las pensiones...

Pedro Sánchez ha ganado con claridad, pero le queda por delante quizá lo más difícil: hacerse de verdad con el mando del PSOE, y gestionar (a la vez) sus intereses personales, los del partido y los del país.

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter @JoseApezarena

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José Apezarena

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