Lunes 18/12/2017. Actualizado 11:26h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

Cómo ha quedado el rey tras la investidura

El proceso de investidura llegó, por fin, a su final con la votación de Mariano Rajoy por el Congreso de los Diputados. Se cerró, así, un periodo de incertidumbre de casi un año en el que este país ha permanecido sin Gobierno.

En la articulación de ese proceso ha mantenido un protagonismo claro el rey, Felipe VI, mediante la celebración de consultas con los representantes parlamentarios y, finalmente, la designación, por segunda vez, de un candidato, a partir de las informaciones recogidas. A la segunda, pues, la designación ha salido adelante.

El monarca ha tenido que afrontar una situación nueva en el país: el hecho de que, tras unas elecciones generales (en realidad, dos), ningún candidato consiguiera en primera instancia los votos necesarios para verse investido. Algo que, por ejemplo, nunca había ocurrido con su padre, don Juan Carlos. Lo que obligó a ese reiterado proceso de consultas en La Zarzuela con los portavoces de los partidos.

Ya se ha escrito que Felipe VI vivió con preocupación el primero de los intentos, después de las generales de diciembre, consciente de que un fracaso en el objetivo de nominar presidente del Gobierno también podría afectarle a él, en la medida en que ante la opinión pública aparecía como actor principal y hasta protagonista. Por eso mismo, la definitiva culminación del proceso, con la investidura alcanzada el 29 de octubre, ha supuesto un claro alivio para la Institución.

Acogiéndonos a la distancia transcurrida desde esa jornada, cabría intentar un a modo de balance de lo ocurrido hasta aquí, centrado en el papel desempeñado por el rey durante estos largos meses.

Felipe VI ha mostrado una notable discreción durante ese periodo, al mismo tiempo que acreditado determinación en momentos complicados, como ocurrió con la obligada nominación de Pedro Sánchez tras la primera renuncia de Rajoy, una decisión delicada, con la que afrontó algún riesgo.

Y lo mismo puede decirse sobre cómo se articuló desde Zarzuela el calendario, incluyendo la fijación de periodos intermedios de reflexión, a la espera de que los partidos dieran con una salida que garantizara la mayoría mínima para la investidura, como finalmente ha ocurrido.

Sin olvidar, en ese análisis de comportamientos, los parones en la agenda internacional del monarca, e incluso la moderación en sus planes de verano, recortados mediáticamente en atención a los delicados momentos que vivía el país.

Discreción, eficacia, serenidad, solvencia, son expresiones que pueden reflejar el comportamiento del rey, auxiliado por su equipo de consejeros de Zarzuela, en el que no han faltado consultas y asesoramiento discreto por parte de analistas y expertos en derecho político y constitucional.

El desafío ha sido finalmente superado. Y, de cara a una valoración por la ciudadanía, el rey ha cumplido su trabajo de forma adecuada. Podría decirse que el primer gran examen para Felipe VI ha sido superado con notable, incluso notable alto.

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter @JoseApezarena

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Sobre el autor...

José Apezarena

·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·