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Para qué televisiones públicas

No es la primera vez que lo digo: no creo en las televisiones públicas. Bueno, no creo, en general, en la necesidad de que existan medios de comunicación de titularidad pública.

¿Por qué el estado, las comunidades autónomas, las entidades locales menores, han de ser promotores y dueños de medios informativos, existiendo como hay en el ámbito de la iniciativa privada quienes cubren esa demanda?

Si se da una situación libertad de creación de medios, y posibilidades de establecer una competencia abierta, no veo la necesidad de que esas instituciones se arroguen la capacidad de tutelar y promover televisiones, radios, agencias…

Es una realidad asumida por todos que no existan periódicos ‘del Estado’, y por ello, entre otras cosas, se desmontó la antigua Cadena del Movimiento. Y ese principio ¿no es de aplicación en el ámbito de la radiodifusión y en el de las agencias? ¿Por qué? ¿Cuál es la diferencia informativa?

Mis argumentos no se centran en insistir en los desastres que se han producido con las televisiones públicas, tantas veces acusadas por unos y por otros de estar al servicio de intereses políticos, manejadas por tecnócratas partidistas y frecuentemente gestionadas en el derroche. Se trata de una cuestión de principios: no veo la necesidad de que los entes estatales y territoriales las promuevan y controlen.

Algún exaltado portavoz ha llegado a afirmar estos días que la existencia de televisiones públicas es una exigencia constitucional, apoyándose para ello en los artículos que hablan del derecho a la información. La Constitución no manda eso. Y el derecho a la información está cumplidamente guardado con el trabajo y el esfuerzo de los medios de comunicación de iniciativa privada.

A lo máximo, podría admitir que existiera algún canal que cubriera aquellos aspectos de interés general que dejan desguarnecidos las televisiones comerciales, si es que ocurre. Pero tendrían que ser mínimos y ajustados en costes. Desde luego, no se entiende que televisiones de titularidad pública se dediquen a programar concursos, series americanas y programas de cotilleo. ¿Ése es el servicio a la sociedad que pretenden?

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José Apezarena

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