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Los trajes de Camps, cuatro años después

Cuatro años después de ser imputado, Francisco Camps se ha visto definitivamente exonerado del delito de cohecho impropio, del que le acusaron la Fiscalía Anticorrupción y el PSOE valenciano (PSPV), por los trajes presuntamente regalados por la trama Gürtel.

A él y a Ricardo Costa se les atribuía haber aceptado trajes y otras prendas de vestir por un valor conjunto de 23.196 euros, como regalos de las empresas de Francisco Correa en atención a los cargos que ocupaban.

El fallo definitivo llega un año y tres meses después de que un jurado popular, compuesto por seis hombres y tres mujeres, dictara la “no culpabilidad” de Camps y Costa, al considerar que no se presentaron pruebas suficientes de que la trama Gürtel les regalara los trajes.

Ese veredicto fue recurrido por el PSPV, con el argumento de que la mayoría de cinco votos frente a cuatro por la que el jurado rechazó los hechos era insuficiente, ya que, en su opinión, la Ley del Jurado exigiría siete votos. También alegó que no se habían tenido en cuenta las pruebas de cargo, así como haber interpretado erróneamente otras, como el informe pericial que siguió el rastro de los pagos de los trajes supuestamente regalados a ambos políticos por la trama.

Por cuatro votos, de los cinco magistrados que integran la Sala de lo Penal, el Tribunal Supremo absolvió ayer al ex presidente valenciano y a su número dos, Ricardo Costa, de cualquier responsabilidad penal. La sentencia concluye que no existió arbitrariedad ni contradicción en el veredicto del jurado popular.

Tal como han acabado las cosas, lo ocurrido deja en la boca un sabor agrio, junto con un sentimiento de profunda desazón. Primero, por la enorme, e injusta, lentitud en la administración de la justicia en este país. Cuatro años son demasiados años.

Y segundo, porque la sentencia del Supremo ni absuelve ni borra unas penas que en gran parte han sido ya pagadas: la de la condena social, la famosa pena de telediario, la del apartamiento de la carrera política, la de la marginación…

Algo tendrá que cambiarse en este país para que esas terribles penas, que una vez pagadas se convierten en irremediables, no se abonen hasta que se escuche la voz definitiva de los jueces. En el caso de Francisco Camps y en el de todos, de cualquier signo político que sean.

editor@elconfidencialdigital.com

Twitter: @JoseApezarena

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José Apezarena

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