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La venganza fría de Pedro Sánchez

Que Pedro Sánchez no se iba a quedar quieto, parecía una evidencia. No en vano ha sido derrotado políticamente, traicionado y castigado. Pero es que también se siente herido en lo personal, en su ser más íntimo. Y, dado su carácter, eso él lo aguanta con mucha dificultad. Por eso todos dábamos por descontado que iba a reaccionar.

Lo que quizá no se esperaba es que lo hiciera tan rápido, y sobre todo de forma tan contundente, como es la puesta en marcha de un movimiento interno y organizado dentro del PSOE, enfrentado a la actual dirección (a la gestora y al Comité Federal).

Tal como reveló ayer Anabel Díez, en El País, el depuesto secretario general celebró el pasado jueves una reunión en Madrid, con un grupo de afines, dirigentes de media docena de federaciones socialistas, con un primer objetivo: forzar la celebración urgente de un congreso extraordinario del PSOE, en el que se elija nuevo secretario general.

Los presentes procedían de Baleares, Castilla y León, Valencia, La Rioja, País Vasco y Navarra, además de un par de andaluces ajenos a la línea de Susana Díaz. Por si faltara algo, quieren contar con personajes como José Borrell y Patxi López.

El objetivo de forzar un congreso extraordinario camina exactamente en la dirección contraria a los designios de la gestora y de su presidente, Javier Fernández, que apuestan por demorar al máximo ese cónclave, con el argumento de que antes hay que pacificar y tranquilizar un partido que ahora se encuentra patas arriba. Y, aunque eso ya no se diga ni se reconozca, también para dar tiempo a que Pedro Sánchez sea olvidado

El encuentro del jueves constituye el primer movimiento de Sánchez tras su salida de Ferraz. En el que se certificó la creación de un "sector crítico" dentro del PSOE, bastante coordinado, y que, además, dice contar con el respaldo de esas 90.000 firmas de militantes recogidas en los días previos al último Comité Federal. Unos apoyos, por cierto, que aún no han sido presentados ni acreditados públicamente.

Siempre se ha dicho que la venganza es un plato que se sirve frío. Evidentemente, Pedro Sánchez lo que busca es, además de tomarse la revancha, vengarse de quienes le descabalgaron. Lo que ocurre es que el proceso ahora puesto en marcha parece sobrepasar objetivos personales, para anunciar una batalla interna en el socialismo de consecuencias imprevisibles.

No faltan quienes hablan incluso de la inevitabilidad de una escisión en el PSOE. A ese nivel están las cosas.

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter @JoseApezarena

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José Apezarena

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