Viernes 17/11/2017. Actualizado 14:03h

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Adoro pagar impuestos

Este miércoles comenzó la campaña de la Declaración de la Renta. La avalancha en la web de la Agencia Tributaria fue tal que la plataforma colapsó. ¿Qué sucede? ¿Estamos todos de repente encantados de pagar impuestos? Lo dudo mucho.

Siempre me han llamado la atención –y no debería, creo: esa es la cuestión que quiero tratar hoy aquí- esos países donde sólo pensar en la opción de evadir resulta inconcebible. Te miran como un extraño si hablas de desviar fondos, de buscar el modo de eludir al fisco, de hacerte el loco…

Así sucede, por ejemplo, en Suiza. Hace cuatro años, pasé tres semanas en Zürich y recuerdo unas largas parrafadas con gente de la tierra que asisten atónitos, me confesaron, a esta cultura mediterránea del ‘mutis por el foro’ sobre los tributos.

Allí es un deshonor no contribuir a sostener los servicios públicos. Ellos tienen la sensación de que “roban” a sus conciudadanos si dejan de pagar lo que deben. Y no es que estén de acuerdo con todo, que la gestión de la cosa pública vaya como la seda. Si consideran que su municipio no cumple protestan. Son muy reivindicativos pero ni hablar de escamotear impuestos.

¿Qué educación cívica hay allí? ¿Cómo se puede lograr que –al contrario de lo que sucede en la sociedad española- el pillo tenga peor fama que la persona honesta? ¿Cómo revalorizar la imagen del ‘hombre de principios’ hasta lograr que se convierta en un ideal de vida para los jóvenes?

Hablando de los papeles de Panamá, tan de moda actualmente, y de muchos dilemas que afectan de lleno a nuestra sociedad, estamos tocando esta cuestión.

Apunto un tema de debate. Hay quien piensa que cambiaremos a base de leyes, sanciones o multas. El remedio debe ser coercitivo. Por eso, cuando salta un escándalo de este estilo se propone una legislación más dura, métodos policiales más eficaces o un código penal más severo.

Entiendo que las políticas judiciales tiene un cierto carácter pedagógico. Pero la clave está en la educación. Y de eso se habla muy poco cuando saltan a la luz inmoralidades de este tipo. A mi juicio, es un error de enfoque.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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