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Aseos segregados por sexo, ¡qué asco!

Hace un par de años oí hablar por primera vez de un libro de curioso nombre: ‘LTI: la lengua del Tercer Reich’. En esta obra, el filólogo Víctor Klemperer explica la importancia que tuvieron las palabras a la hora de imponer el nazismo en la sociedad alemana.

Klemperer ofrece muchos ejemplos de cómo la elección de unos términos (y no otros), el uso de expresiones, frases o eslóganes concretos, bien escogidos, permiten manipular con suma facilidad a un colectivo poco atento. ‘LTI’ obedece a las siglas “Lingua Tercii Imperii”, aquel prontuario de vocablos o manual de proposiciones que convirtió sibilinamente conceptos repulsivos en aceptables y realidades razonables en cuestiones inadmisibles.

Todo esto me ha venido a la cabeza ahora tras ver publicado hace unos días un artículo sobre la enseñanza diferenciada, aquella que sostiene que la educación de los jóvenes mejora cuando los contenidos se imparten por separado a chicos y chicas, atendiendo al diferente grado de madurez que presentan por edades, comportamientos y capacidades.

Esto para algunos es una aberración. Y puede que tengan razón. No voy a entrar hoy a este debate. Pero sí quiero hacer hincapié en cómo se está imponiendo previamente un lenguaje tremendamente manipulador. En concreto, con el uso de algunas palabras.

El artículo al que me refiero aborda la cuestión sin matices, refiriéndose a un acto de “segregación”, de “discriminación”, de “exclusión”. Es curioso pero, insisto, no inocente.

Todas estas palabras tienen una importante carga peyorativa. Remiten a una intención perversa: la marginación. Pero es una burda manipulación. Fíjense en la paradoja: ¿Segregan los que instalan aseos separados para hombres y mujeres? ¿Discriminan las tiendas que ofrecen en plantas diferentes la ropa para varones y para féminas?

¿Hay que mezclar siempre porque, en caso contrario. uno se convierte automáticamente en un ser que excluye? ¿La igualdad es un valor absoluto? ¿Sí? ¿Cerramos entonces por decreto todas las peluquerías que no sean unisex, por discriminatorias?

Insisto: no defiendo la enseñanza diferenciada. Sólo pido un debate honrado, con argumentos y razones, sin prejuicios ni manipulaciones tramposas. El lenguaje no es inocente.

Más en twitter: @javierfumero

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Sobre el autor...

Javier Fumero

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