Jueves 14/12/2017. Actualizado 01:00h

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Con Cataluña, tendremos que ser capaces de olvidar

¿Tiene solución lo de Cataluña? ¿Veremos nosotros llegar la paz o sólo las generaciones que nos sucedan? ¿Hay espacio para el entendimiento? ¿Se han roto puentes insalvables o es posible una reconciliación a corto plazo?

Hay muchos ciudadanos haciéndose estas preguntas. Y vaya por delante que encontrar una respuesta en estos momentos, en pleno ojo del huracán, no es sencillo. Porque desde el epicentro de la furia todo aparece distorsionado.

Alguna vez he puesto el ejemplo de ETA. Quienes vivimos ese azote tremendo pensábamos que nunca veríamos a la bestia domada. El problema estaba inoculado –como en Cataluña- en el nervio mismo de la sociedad vasca y el adoctrinamiento educativo había radicalizado a los más jóvenes.

Insisto: una solución a corto plazo parecía imposible. Quizás en varias generaciones habría espacio para encontrar sosiego. No ha sido así. La sensatez, la generosidad, la magnanimidad… de muchos han hecho posible que hoy esta cuestión parezca, a Dios gracias, amortizada. No hay que cantar victoria, porque nunca se sabe. No hay que bajar la guardia. Pero el tema parece superado.

Con Cataluña podría pasar lo mismo. Hoy no nos lo parece porque estamos en medio de la tempestad, donde todo parece gigante. Pero si nos ponemos, quizás seamos capaces de solucionar esta cuestión y dejar el país mejor que antes, listo para seguir a la vanguardia.

Me acuerdo, en este sentido, de ‘Elogio del olvido’, el libro publicado este año en nuestro país por David Rieff, hijo de la famosa escritora Susan Sontag. No estoy de acuerdo con todo lo que dice este historiador y periodista norteamericano, que se centra sobre todo en las paradojas de la memoria histórica, pero sí me parece positiva su defensa de los efectos benéficos del olvido.

Rieff habla de la dictadura de la memoria, del uso del recuerdo como arma de guerra. El autor sostiene que el olvido inteligente contribuye mucho más la paz que la rememoración continua y obsesiva de afrentas, conflictos y ultrajes. En muchas ocasiones esa resistencia al olvido es sólo la treta de algunos que desean lograr beneficio personal o seguir subiendo.

Lo digo porque, llegado el momento, a todos nos tocará elegir.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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