Miércoles 13/12/2017. Actualizado 01:00h

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Ganó Trump: ‘keep calm’ y un poco de análisis

La inesperada victoria de Donald Trump ha dejado perplejo y asustado a medio mundo. Eso no ha impedido que, como siempre, nos hayamos apresurado a escribir y comentar. Algo habrá que decir al respecto.

Sin embargo, las reflexiones que a mi me deja lo que ha sucedido en los Estados Unidos tiene que ver precisamente con esto: con la superficialidad, la desconexión y la precipitación.

Me refiero fundamentalmente a tres cosas. A saber:

1. Una vez más las encuestas han hecho el ridículo. Ha vuelto a pasar. Los sondeos la han pifiado, han hecho un ridículo espantoso. En cualquier otro ámbito estaríamos hablando de dimisiones, de devolución del dinero, de petición pública de disculpas, de gabinetes de crisis en las empresas demoscópicas…

Ya sabemos que las encuestas sólo son la toma parcial de datos sobre el estado de ánimo de los ciudadanos en un momento concreto. Por eso, no hay que fiarse mucho. Pero llevamos demasiado tiempo asistiendo a descalabros que siempre, no se sabe cómo, encuentran justificación: el voto oculto desvirtuó las muestras; el recuerdo de voto era muy vago; nunca habíamos asistido a una situación de fuerzas tan polarizadas; la horquilla incluía esa variación final...

2. Los politólogos, los tertulianos y hasta los modestos columnistas hemos hecho el ridículo. Se ha demostrado que los opinadores no hablamos tanto del sentir general como de sus nuestras propias obsesiones. Ese divorcio explica un poco, quizás, la crisis de credibilidad que atraviesan los propios medios de comunicación. La calle va por un lado; los voceros por otro.

Lo que se ha escrito en los medios y difundido por redes sociales nada ha tenido que ver con lo que el pueblo americano pensaba de forma mayoritaria. Por un lado ha ido la opinión pública y por otro, muy distinto, la opinión publicada. Otro punto que nos debería hacer reflexionar.

3. Los sociólogos tampoco han estado muy atinados. Un ejemplo: a raíz del resultado se está hablando mucho de “involución conservadora”. Sin embargo, Donald Trump ha recibido millones de votos de personas que apoyaron a Obama en plazas demócratas. ¿Cómo se explica esto? Para empezar, con un análisis menos superficial y maniqueo.

Trump ha vencido con un discurso contra la casta, contra el establisment, apelando a un populismo capaz de cantar las verdades y que excluye del tablero a los ‘conservadores’ tradicionales. Pablo Iglesias justifica lo que ha pasado afirmando que Trump, en realidad, no es un antisistema sino que lleva a sus últimas consecuencias las políticas del sistema. “Es un millonario que se ha hecho rico con el sistema, y lo que quiere es profundizar en lo que ya hicieron los Clinton en Estados Unidos”. Lo dicho: superficial, insuficiente.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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