Sábado 16/12/2017. Actualizado 11:45h

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Ojo: el laboratorio farmacéutico sabe dónde vives

La Organización Médica Colegial (OMC) decidió este lunes hablar claro y fue directamente al grano: acusó a los laboratorios farmacéuticos que comercializan los medicamentos de última generación para la hepatitis C de fijar unos precios “abusivos, codiciosos e injustos”.

El asunto es bastante grave.

Por un lado, tenemos una laboratorios farmacéuticos que investigan, sacan patentes, comercializan productos y ganan mucho dinero. Legítimo, por cierto. Nada que decir al honesto juego de los negocios.

Sin embargo, llevamos años asistiendo a extrañas situaciones. El poder de estas corporaciones es inmenso pero están en manos de médicos y gobiernos. Los primeros prescriben (o no) sus pócimas y los segundos subvencionan (o no) la distribución de sus preparados por los sistemas de seguridad social.

En juego, miles de millones de euros. Una combinación explosiva.

He escuchado describir a facultativos honrados las presiones realizadas por parte de multinacionales farmacéuticas muy poderosas para incentivar la prescripción de sus medicinas en las recetas. Viajes, regalos, congresos, retribuciones en especie...

Pero hay casos incluso más chocantes. Un año después de que amainara la alerta sanitaria mundial por la Gripe A, un estudio del British Medical Journal (BMJ) desveló que un documento clave de la Organización Mundial de la Salud había ocultado vínculos financieros entre sus expertos y las farmacéuticas Roche y Glaxo, que –curiosamente- fabricaron los principales fármacos antivirales contra este virus: Tamiflu y Relenza.

Ese informe instó a los Gobiernos –también al español- a hacer acopio de reservas ingentes (y desproporcionadas) de esos medicamentos por valor de unos 6.000 millones de dólares (4.900 millones de euros).

¿Qué les parece?

Aporto un último dato. También tengo constancia de campañas mediáticas financiadas por algunos laboratorios farmacéuticos dirigidas a manejar a la opinión pública.

A los medios de comunicación que se prestan, les pagan por difundir sus tesis. Pero también se organizan ofensivas remuneradas para desacreditar a quienes publican informaciones que les perjudican.

Así que habrá que tomar nota: saben dónde vives.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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