Lunes 23/10/2017. Actualizado 01:00h

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Podemos no lo ha vuelto a hacer

El 26-J pasará a la historia de los procesos electorales españoles como la confirmación de que el partido de Pablo Iglesias e Iñigo Errejón es humano en lo que a procesos electorales se refiere. No es una fuerza de la naturaleza. Tiene debilidades.

Esta vez no han conseguido generar una pasión colectiva como la que vaticinaban y el sentido de pertenencia ha perdido fuelle incluso buscando la confluencia con Izquierda Unida. Han perdido casi 1.200.000 apoyos impulsando un cambio a la izquierda, de ruptura con lo viejo, de rebeldía ante las imposiciones y de dar protagonismo a la gente de abajo.

Ha funcionado el miedo y han calado las críticas –promovidas fundamentalmente por Albert Rivera- por las contradicciones de ese catálogo de IKEA en forma de programa, bastante demagógico, poco claro y en muchos aspectos irrealizable.

Podemos tampoco le ha abierto al Partido Socialista una vía de agua descomunal y tampoco le ha robado votos a espuertas como vaticinaban. No han acertado esta vez en la generación de referentes, símbolos y expresiones que no han servido de catalizadores hacia una nueva identidad: la reconquista de las instituciones, la vuelta a la soberanía popular, una socialdemocracia moderna, el fin de la casta, la regeneración efectiva de la política…

Todo esto ha sucedido utilizando el principal patrimonio de Podemos: “la militancia y la épica”. Es decir, infinitas iniciativas no planificadas y gestos para acercar el mensaje a los barrios, en comidas familiares, encuentros universitarios, en bares y centros de trabajo. “Esto no se diseña, se desata”, dicen los morados, y es imposible de copiar. Era la vuelta a las esencias asamblearias y el minimalismo: actos pequeños a pie de calle, un tono más cercano, relajado y pedagógico. Y una gran batalla a través de los medios de comunicación, las redes sociales y la propaganda. Todo esto ha tocado techo.

Iñigo Errejón, el cerebro de la trama, siempre ha dicho que  en las campañas Podemos despliega un tipo de energía difícilmente igualable por las consultoras, empresas de marketing o esos aparatos en los que los partidos políticos suelen delegar sus campañas.

Este domingo todo ese andamiaje no ha vuelto a funcionar. Imagino la preocupación de algunos. Por ejemplo, del ex JEMAD José Julio Rodríguez, que cambió Zaragoza por Almería, desplazando a un diputado de Izquierda Unida para entrar en el Congreso... y Unidos Podemos no ha sacado allí representación. Menudo enfado tendrán los comunistas.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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