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Rajoy sigue explicándose muy mal

Tengo que decirlo. Me dejó perplejo Mariano Rajoy el otro día cuando, respondiendo a una pregunta sobre la brecha salarial entre mujeres y hombres en Onda Cero, soltó aquello de: “No nos metamos en eso…”.

Es de aurora boreal. Un suspenso en primer curso de ‘entrevista’. Un patinazo de parvulario. Ya sabíamos que al líder del PP no le gusta dar la cara pero de ahí a no prepararse los temas hay un abismo.

¿Es que pensaba que, con la que está cayendo, no le iban a preguntar sobre la desigualdad? ¿O es que le da igual lo que piensen los ciudadanos? Cualquiera de las dos opciones es aterradora.

Rajoy ante un micrófono y ante una cámara de televisión está incómodo, se descompone, pierde pie. Vale, de acuerdo. Pero eso se puede solventar con trabajo, trabajo y más trabajo. Aprendiéndose fichas de memoria, ensayando con simulaciones que incluyan las peores preguntas posibles, sudando la gota gorda durante horas en un plató o un estudio de radio...

Así, con el tiempo y el esfuerzo, uno se acredita para dar la talla en el puesto que ocupa. Porque no puede ser que ante una pregunta tan lacerante, relacionada con la discriminación de la mujer, un presidente diga que no quiere meterse en eso.

¿Qué imagen da Rajoy? La de un líder sin empatía, sin compasión, lejano, distante, sin alma. El ciudadano no sintoniza con alguien así… ¡por más que mejore la economía! Lo he dicho muchas veces: el pueblo no sólo quiere gestores brillantes que sepan cuadrar las cuentas; también reclama un guía, un faro, un ejemplo a seguir.

Pero estamos ante un viejo problema de la derecha en todo el mundo. No lo digo yo. Lo dijo un tal Arthur Brooks en un libro publicado en 2015 bajo el título “The Conservative Heart”.

El autor es considerado por la prensa progresista como una de las voces más autorizadas del conservadurismo norteamericano. Su tesis principal sostiene que la derecha debe explicarse mejor, esforzarse por llegar al ciudadano, apostar por el “conservadurismo compasivo”, por una “economía con alma”, y pasar de ser “un movimiento de protesta a un movimiento social”.

-- “Tenemos que dejar de centrarnos en aquello a lo que nos oponemos y empezar a proclamar con audacia aquello por lo que luchamos. Tenemos que presentar una agenda de gobierno positiva y esperanzadora, que se preocupe por mejorar la vida de todo el mundo, especialmente la de los más vulnerables, a través de políticas genuinamente conservadoras”.

Después de una crisis económica en la que muchos lo han pasado mal, Brooks sostiene que la gente se merece argumentos morales centrados en la compasión y la justicia. Por eso, en opinión de Arthur Brooks, la derecha se equivoca cuando sigue presentándose bajo la marca del “realismo económico”.

¿Alguien logrará hacerle entender a Mariano Rajoy que el PP –y él mismo en primer lugar- necesita cambiar de estrategia antes de que sea demasiado tarde?

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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