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Uso y abuso del funcionario

Los lectores habituales de este blog no se van a extrañar de lo que voy a decir porque lo he dejado claro en varias ocasiones: estoy contra ese runrún generalizado, completamente injusto, que demoniza por sistema a los funcionarios.

Creo que los empleados públicos han cambiado en estos últimos años. Tengo bastantes ejemplos de profesionales de la administración que atienden de forma diligente, educada, rápida y  honesta. También los he conocido negligentes o torpes, efectivamente, pero como en el resto de actividades.

Sin embargo, en esta España Profunda somos muy aficionados a etiquetar, a sentenciar, a cortar cabezas. ¿El funcionario? Un caradura, que vive del cuento, que desayuna durante dos horas al día, que se escaquea en cuanto puede y no da cuentas a nadie porque tiene un puesto fijo; un vago redomado... No es justo.

Mariano Rajoy aprobó hace tres años un durísimo plan de ajuste que pactó en un Consejo Europeo. Todos los ciudadanos padecimos entonces la subida del IVA, por ejemplo, pero el colectivo que salió peor parado de aquella acometida fue el de los funcionarios y los altos cargos de la Administración.

Todos ellos se quedaron sin la paga extra de Navidad de diciembre de 2012 y perdieron días de libre disposición, los llamados ‘moscosos’. Además, se ajustó el número de liberados sindicales a lo estrictamente especificado por la ley, se equipararon las condiciones en situación de incapacidad temporal a las del resto de trabajadores y se apostó por una mayor movilidad.

El argumento que dio entonces el Gobierno es que el empleo público debía “adaptarse a la realidad económica del momento”. Mientras el número de funcionarios había crecido en 289.000 personas desde 2007, en el sector privado se habían destruido 2,9 millones de empleos.

Me pareció razonable entonces esa explicación. Y lo dije. Por eso me enfada lo que está pasando ahora.

El Gobierno lleva meses anunciando beneficios para los funcionarios, el regreso a las condiciones anteriores al gran recorte, en un movimiento que contradice aquella tesis de 2012. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué no deben seguir adaptándose a la realidad económica de España?

Es verdad que, antes de verano, Rajoy anunció una rebaja del IRPF para todos los españoles que estaba prevista para 2016, pero los ciudadanos de a pie seguimos penalizados por el alza del IVA, por una reforma laboral que ha precarizado el empleo, por unos salarios cada vez más bajos... A pesar de todo esto, los funcionarios van a recuperar casi todos sus beneficios. El resto, no.

No me parece bien. El tufo a maniobra electoral se huele desde la puerta de entrada a La Moncloa. Este uso y abuso es bastante indignante, todo hay que decirlo.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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