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El agotador verano de Carmen Martínez Castro

Se lo ha currado mucho, todo hay que decirlo. Menudo giro ha pegado el presidente. En estos tres meses de verano hemos asistido a un proceso humanizador del líder del Partido Popular, por tierra, mar y aire, con pocos precedentes. Qué barbaridad.

Durante el mes de julio Rajoy desplegó una actitud que ya apuntaba maneras. Eran las primeras rampas, pero ya se dejaba ver por la parte delantera del pelotón. Compareció el 1 de julio junto al presidente de Perú, Ollanta Humala. El día 13, junto al presidente de Rumanía, Klaus Iohannis. El 16 junto salió a la palestra junto a la primera ministra polaca, Ewa Kopacz. Y el 21, junto al primer ministro de Argelia.

Pero hubo tres hitos más ese mes de julio. El día 12 atendió a los periodistas en Bruselas  para explicar las conclusiones de la cumbre extraordinaria de la Unión Europea sobre Grecia. En el Campus FAES accedió a una charla informal con la prensa, género que sólo suele trabajar el presidente en privado y con unos pocos elegidos. El último día del mes también se dirigió a los españoles en la rueda de prensa sobre el balance del curso. Etapón.

Sin embargo, agosto ha sido el mes de la gran escapada. Para sorpresa de propios y extraños, convocó a los periodistas todas las semanas del mes. Todas. Primero, el día 4, en Huelva habló sobre la convocatoria electoral de Artur Mas para el 27-S. El día 7 aprovechó su entrevista con el Rey Felipe VI en Marivent para ofrecer también declaraciones. El día 11 habló desde Mondariz, en Pontevedra. El viernes 14 también se puso ante los micrófonos en Ordes (La Coruña) y el día 19 hizo otro tanto desde Orense.

Once ruedas de prensa en dos meses. Como se puede comprobar, don Mariano no ha ido a rueda en ningún momento. Ha tirado del grupo y con ritmo sostenido. Mientras tanto, su rival Pedro Sánchez permanecía desaparecido. Para gran enfado de sus correligionarios. Pero quién iba a pensar en semejante demostración de puertas abiertas del inquilino de La Moncloa… acostumbrados como nos tenía al plasma.

Hubo otro hito, digno de mención, a finales de agosto. Hablo de la presentación de los Presupuestos Generales del Estado. Atentos: hasta en tres ocasiones el mismo día –han leído bien, hasta en tres ocasiones- Rajoy se detuvo en los pasillos del Congreso para hablar con los periodistas. Aquel que huía, con cajas destempladas, por ascensores de servicio de la Cámara Baja, acudió por tres veces y voluntariamente al potro de tortura: en la primera declaración lamentó la muerte de Txiki Benegas y habló de Grecia; en la segunda, anunció el indulto a la abuela de Fuerteventura; y aprovechó la tercera para zurrar a Pedro Sánchez.

Todo esto, bien regado con fotos bañándose en el río, junto a los niños, paseando por el campo, de excursión con Ángela Merkel…

La guinda del pastel ha sido el imponente desembarco mediático programado por Martínez Castro para septiembre. Entrevista en la Cadena COPE frente a Carlos Herrera que estrenaba sillón. Ella que ha estado auspiciando este cambio de emisora y ella, que le guardó al periodista una exclusiva gorda: el día más probable para la cita electoral. Ahora, en el colmo de los colmos, Ana Rosa Quintana nos anuncia 24 horas junto al presidente, para su emisión en Telecinco. Lo nunca visto.

Como ya sabemos que esto no va con él, que su forma de ser derrota más bien hacia un perfil absolutamente bajo, todo esto hay que ponerlo en el ‘haber’ de Carmen Martínez Castro, la secretaria de estado de Comunicación.

Agotador verano para Carmen. Pero productivo. Todo hay que decirlo.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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