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Este artículo no lo va a leer nadie

Estoy seguro de ello. Estas líneas apenas interesarán a cuatro incondicionales, un público muy minoritario. Porque trata de un grupo terrorista llamado Boko Haram.

Estos descerebrados están muy lejos de España y, por si esto fuera poco, no tienen una división de marketing como el Estado Islámico. Sus acciones son, por tanto, mucho menos mediáticas que la de sus ‘hermanos mayores’ pero de un nivel de brutalidad no menor.

Los yihadistas de Boko Haram implantaron el califato hace meses en la frontera de Nigeria con Chad y Camerún y aplican en África las mismas pautas de bestialidad que el ISIS ha propuesto en Siria e Irak.

Los fugitivos que huyen a su paso aseguran que esta secta, incluida en la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos desde 2013, ha impuesto la Sharia en toda la región, con todo el cortejo de ‘lindezas’ que la acompañan: flagelación, mutilaciones y degüellos para quien ofrezca resistencia.

Según informes recopilados por diversas ONG, sólo en 2014 habría consumado más de 10.000 asesinatos. ¡Diez mil! Pero dejando a un lado los saqueos y los asesinatos masivos, el catálogo de actuaciones de Boko Haram está encabezado por el secuestro de civiles. Concretamente, de mujeres y niños.

Esta es la seña de identidad en la siembra de terror de esta secta radical que lidera Abubaker Shekau. De hecho se dio a conocer en Occidente tras el rapto, en abril de 2014, de más de 200 alumnas de un colegio de Chibok. En esa ocasión la comunidad internacional montó una campaña internacional de sensibilización, en la que participó hasta Michelle Obama. Días después, todo se diluyó como un azucarillo. Desapareció de las portadas y the end.

Pero siguen pasando cosas.

Este martes el Ejército nigeriano anunció la liberación de 338 rehenes que estaban en manos de este grupo terrorista en el noreste del país. Los datos son sobrecogedores: había sólo 8 hombres, pero también 138 mujeres y… ¡192 niños! La ONU sospecha que a lo largo de estos años ha logrado capturar a 2.000 mujeres aproximadamente, de todas las edades. La mayoría de ellas deben haber sido asesinadas o entregadas como esclavas sexuales a los yihadistas de la organización. Unicef denunció en abril que hasta 800.000 niños habían tenido que huir de la violencia desde Nigeria a Chad, Níger y Camerún.

¿Qué podemos hacer los países desarrollados? Yo creo que mucho más. Porque los analistas insisten: Boko Haram ha surgido en un contexto de miseria brutal. Nigeria sufre un histórico desequilibrio entre el majestuoso sur, riquísimo en petróleo, y la parte septentrional sumida en la pobreza y el abandono.

Sólo combatiendo la penuria y la desigualdad se podrá derrotar a Boko Haram. Creo que ahí tenemos bastante más que decir. Pero no se preocupen, que me lo haré mirar. Porque este artículo, al fin y al cabo, pasará sin pena ni gloria.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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