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Lo que calla Pablo Iglesias mientras reparte estopa

“Dame una tele, un prime time y ya verás”. Pablo Iglesias sabe lo que quiere y cómo lograrlo. Lleva varios años demostrándolo, superando incluso a los magos de la propaganda del Partido Socialista que empiezan a quedar como alfeñiques a su lado.

La frase televisiva la pronunció el camarada Iglesias antes del éxito de Podemos. Visto lo que ha pasado después, no le faltaba razón. En este juego de espejos de los medios de comunicación, donde el líder de Podemos se maneja tan bien, la televisión juega un papel central.

Por eso el otro día quiso mandar, muy premeditadamente –no fue un calentón-, un mensaje alto y claro a la prensa. Por eso el otro día arremetió contra un periodista incómodo al que eligió como víctima propiciatoria, acusándole de parcialidad y falta de honradez. El macho alfa estaba marcando territorio, lanzando una advertencia y dejando claro ante el mundo que se ha quedado con nuestra matrícula.

Pero el chico de la tele no es trigo limpio. Vamos a contarlo.

Iglesias asegura que los informadores que cubren a Podemos reciben órdenes de tergiversar la realidad. La prensa tradicional, en su inmensa mayoría, es deshonesta en el tratamiento de las noticias sobre su partido. Insiste: lo hace a propósito, con taimada intención.

Por lo que yo conozco del mundo periodístico, esto es mucho decir. ¿Un complot mediático supra-nacional contra Podemos? ¿Una entente de agitación y propaganda para destruir a la formación morada? Yo no lo veo.

Veo otras cosas.

Por ejemplo. Don Pablo era un azote público contra lo que llamaba el duopolio televisivo, el proceso de concentración que ha provocado la creación de dos grupos audiovisuales en España. Hace dos años, en 2014, se expresaba en estos términos:

-- “¿Le parece razonable que garantice la libertad de expresión que el 80 % de lo que ven los españoles pertenezca a dos imperios?”, en alusión a Mediaset y Atresmedia, propietarias de Cuatro y LaSexta. Y añadía: “Nosotros no estamos en contra de la iniciativa privada pero sí estamos en contra de ese modelo de burocracias que implica que, en última instancia, hay monopolios y oligopolios que lo controlan todo”.

Pues bien. Desde hace un tiempo se hizo el silencio. Don Pablo ya no critica al duopolio. Ha abandonado esta batalla. Esta pancarta ha desaparecido. No hay ni rastro de esta acusación. ¿Qué ha pasado? ¿Se han solucionado las cosas? No. El duopolio ahí sigue, vivito y coleando. Don Pablo ha callado la boca por otro motivo.

Me cuentan que emisarios de las televisiones afectadas por esas críticas hablaron con representantes de Podemos. El mensaje que transmitieron fue básicamente el siguiente: si Pablo Iglesias sigue con esta cruzada, que se olvide de seguir disfrutando de cobertura en nuestras cadenas de televisión. No sería lógico.

No lo es desde el momento en que Podemos utilizó el ‘prime time’ de Cuatro y laSexta, que tanto deseaba, para lograr notoriedad y votos.

A raíz de esa conversación, insisto, se hizo el silencio. Pablo Iglesias ya no está enfadado con el duopolio. Es curioso. El feroz azote de la prensa vendida, el ‘robin hood’ de la pureza informativa, esconde este tipo de miserias inconfesables.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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