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La corrupción no va a pasar factura al PP

En plena campaña electoral de las gallegas y vascas, el PP vive inmerso en un ininterrumpido sucederse de malas noticias sobre corrupción, amaños y chanchullos. A pesar de todo, mi conclusión es la siguiente: nada de esto se va a notar en las urnas. Por varios motivos.

Aunque el elenco es largo y sonrojante (Rita Barberá, Jaume Matas, Luis Bárcenas, Soria…) el votante ‘popular’ no va a penalizar a Alberto Núñez Feijóo y Alfonso Alonso. Las claves para llegar a este convencimiento me las ofreció hace algún tiempo un especialista en demoscopia, cuando le hice precisamente esta pregunta: ¿Por qué la corrupción no suele penalizar a los partidos políticos en las urnas?

Me apuntó tres pistas:

1. En las elecciones el votante centra su mirada en el candidato singular, no en las siglas de un partido. Para que castigue a una formación con su voto tiene que percibir que quien aparece en la papeleta se ha corrompido, es indigno, deleznable, deshonesto… No vale con que lo hagan otros. El manchado debe ser él.

2. Otro dato importante: más que la corrupción, el votante castiga los abusos de poder, los privilegios. La caída en desgracia de un político es automática si se demuestra que se ha hecho rico con la política, por ejemplo. O si ha colocado a sus amiguetes. Esto es determinante: en estos casos el voto se esfuma de forma inmediata e irremediable.

3. Un tercer argumento. La corrupción nunca tumba gobiernos si no existe enfrente una alternativa honrada. Nunca en la historia ha caído un ejecutivo por casos de corrupción si el partido de la oposición ha sido percibido igualmente como deshonesto.

Fíjense en una cosa. Estas tres razones explican, por ejemplo, por qué Susana Díaz ganó las elecciones andaluzas hace año y medio. Con un PSOE pringado hasta las trancas en el caso de los ERE, Mercasevilla…, inmerso en un proceso judicial que tiene como imputados a dos ex presidentes de la Junta como Chaves y Griñán, Susana salió ilesa.

¿Por qué? Porque los casos de corrupción en Andalucía son una injusticia insoportable pero no han hecho más rica a Susana Díaz, ni se ha podido demostrar que ella se haya aprovechado de su posición. Porque ella no es de la casta. Lleva un tenor de vida sin excesos: vive donde siempre, no usa coche oficial…

Por si esto fuera poco, enfrente tenía al PP y a un recién llegado como Podemos que empezaba a sufrir entonces en sus carnes los primeros casos de sinvergonzonería, con Iñigo Errejón y Juan Carlos Monedero como protagonistas.

Entiendo entonces que con Feijóo y Alonso va a suceder lo mismo.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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