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No me fío de Esperanza: ella no se va

Qué quieren que les diga. Yo no me fío. No soy desconfiado por naturaleza. Pero me pasa lo mismo que a los aldeanos de aquella historia sobre un pastor muy gracioso que se jartó de reír durante una larga temporada asustando a los del pueblo con las supuestas venidas del lobo.

Cuando realmente el lobo llegó, se merendó a todo el rebaño porque cuando los lugareños escucharon sus gritos de alarma todos pensaron: si es otra broma, que se vaya a paseo; si ahora no es una burla, se tiene merecida la escabechina.  Que fue lo que finalmente pasó.

El 17 de septiembre de 2012, también a las dos de la tarde y convocando a los medios de comunicación con sólo una hora de antelación (también como en este caso), la presidenta de la Comunidad de Madrid anunció que se marchaba. Lo dijo alto y claro.

Esperanza Aguirre comunicó entre lágrimas que no podía más y lo dejaba. Las expresiones que utilizó no dejaban lugar a dudas: se retiraba –utilizó exactamente esta palabra; la decisión no tenía vuelta atrás –utilizó esta expresión-; y remató: “es cruzar el rubicón” afirmó textualmente.

Pues no. Esperanza volvió. Ni se retiró, ni cruzó el rubicón. Volvió cuando le pareció oportuno desdiciéndose de todo. Se presentó a la alcaldía de Madrid pero no ganó por lo suficiente.

Ahora dice que dimite aunque sigue como portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid. Porque “la corrupción nos está matando”. Pero la cosa tiene truco. Ella no se iba a presentar al congreso regional de los populares para renovar su mandato como presidenta. Ya lo tenía decidido. Es decir, que sólo ha adelantado unos meses algo cantado.

Eso sí: le ha sacado el mayor rédito posible. Con su renuncia logra dos cosas: a) Difunde la imagen de que ella sí asume su compromiso por la descomposición del PP. Porque al menos ha sido responsable ‘in vigilando’. b) Y de paso le manda un recadito –otro más- a Mariano Rajoy, que luce por contraste inmóvil, pasivo y sin iniciativa.

Delicioso.

Pero insisto. Yo no me fío. Esperanza no se ha ido. Volverá, de una manera o de otra. A este pastor ya lo hemos visto en una situación parecida…

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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