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La majadería de las listas cremalleras

El martes pasado el diario El País desveló que el PSOE ha elaborado una propuesta para la reforma de la ley electoral que exige –repito, exige- ‘listas cremalleras’ a los partidos. No es una sugerencia, un consejo, un “si eso, sería bueno favorecer”. Es una obligación. Me parece una completa majadería.

Alguna vez he contado cómo una catedrática de prestigio nacional, con mucha cabeza y mucho sentido común, me relató un día el siguiente sucedido que le acababa de pasar. Había recibido en su despacho una llamada telefónica que incluía una sorprendente invitación:

– Hola. Encantado de saludarle. Nos gustaría que se animara a participar en nuestro Congreso como ponente.

– Pero oiga –respondió la investigadora tras pedir detalles sobre el contenido de aquel seminario-, si yo no me he dedicado nunca a ese campo

Y la réplica:

– Ya. Bueno. Pero es que no contamos con ninguna mujer en nuestro panel de invitados y necesitamos una.

La profesora apenas lograba contener su indignación al narrarme la breve conversación. Tras tantos años de esfuerzo y dedicación –explicaba-, aquel era el peor insulto que le podían hacer: valorarla únicamente por su sexo y no por su preparación, su actitud o sus conocimientos.

Pues aquí, lo mismo.

Esta propuesta elegida por el PSOE en su cruzada a favor de la igualdad de sexos es bastante discutible.

Sentirse relegado por ser varón o mujer es algo indignante. Pero tan enojoso o más debe ser saberse escogido/escogida por el mero hecho de serlo. Esto de convertirse en cuota… por narices, es lo que algunos denominan “discriminación positiva”.

Estará bien elegir a mujeres para cargos políticos pero no por decreto sino por su valía. Es decir, si existen mujeres dispuestas a ocupar esos cargos de gestión pública. En caso contrario, al convertirlo en obligatorio, se abre la puerta a una aberración: ¿habrá que elegir a señoras o señoritas poco capaces, peor preparadas que algunos varones, sólo porque sí están dispuestas? ¿O eso de la preparación y la disponibilidad da igual?

La “discriminación positiva” puede sanar un mal pero crea otra injusticia. Compensar a determinados colectivos –mujeres, gitanos, negros- así, en general, porque han sido objeto de discriminación es loable. Pero privar hoy de un puesto de trabajo a un varón, a un blanco o a un payo, por el mero hecho de serlo, no repara una injusticia: perpetra una nueva.

Cosa distinta es que, en igualdad de méritos para ocupar un puesto, se opte en estos momentos por cambiar la inercia que subsiste –por desgracia- en determinados sectores, tendente a considerar que una mujer no sabe manejarse en los asuntos públicos, que carece de capacidad para ser presidenta de Gobierno, por ejemplo, o jueza o empresaria.

Pero el PSOE no está hablando de esto, repito. Sino de incluir una cuota paritaria de carácter obligatorio.

Termino con una pregunta para el responsable de promover esta iniciativa desde el PSOE.

-- ¿Qué llevó a Magdalena Álvarez, Leire Pajín o Bibiana Aído al Gobierno Zapatero? ¿Sus dotes como políticas o que eran mujeres? Usted acaba de abrir la puerta a que dudemos...

Más en twitter: @javierfumero

 

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Javier Fumero

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