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Yo de mayor quería ser hacker

Sí. Yo de mayor quería ser hacker. No porque me entusiasmara la informática o el internet oculto –que no- sino porque leí un libro sobre la materia y quedé prendado del espíritu de estos chicos transgresores y las motivaciones que les impulsan.

Los hackers, así en general, se consideran personas competentes y entusiastas en lo suyo y defienden la puesta a disposición de los demás de su saber. Aprecian la creatividad, el trabajo por afición y pasión, no por el lucro. Defienden el libre acceso a la información y la cooperación directa entre los individuos.

Menosprecian los flujos regulares de trabajo, la rutina y el tran-tran. Abogan por romper tabús y pensar en grande, por saltarse barreras y generar empatía. Defienden la libertad de acción, que cada cual elija su estilo de vida personal y el rechazo a las normas.

Sin embargo, hace un tiempo que me caí del guindo.

Los hackers suelen tener un lado oscuro. ¿Han visto la serie ‘Mr. Robot’? Yo no pude pasar del quinto capítulo de esta ficción sobre portátiles, móviles, virus, troyanos, contraseñas, problemas de privacidad y un puñado de ‘salvapatrias’ decididos a difundir las vergüenzas de políticos canallas y corporaciones corruptas. Todo en esta trama es angustioso, opresivo, enfermizo. Como sus vidas.

El pirata informático viola la propiedad privada. No reconoce bondad alguna en una vida modesta y de pautas fijas, como si ahí no pudiera crecer la hierba. Como si esas existencias no dejaran espacio para la realización personal ni el servicio a los demás. Esto no es cierto.

La crisis mundial generada tras el ciberataque con el virus WannaCry confirma los peores temores: adentrarse en el mundo digital pone en riesgo la privacidad y la seguridad. Hasta un punto inimaginable.

Estamos hablando de países con servicios esenciales amenazados, multinacionales con plataformas de comunicación interna comprometidos, secuestro de datos, ataque a sistemas de transporte y navegación aérea…

Vamos a tener que cambiar el chip y tomarnos en serio esto de poner orden en la red. En caso contrario, nos esperan muchos dolores de cabeza.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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