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Sí. Estoy entusiasmado con el dato. Una encuesta elaborada por Educa2020, la Fundación AXA y GAD3 confirma un cambio sociológico espectacular y de gran trascendencia: ahora  uno de cada cuatro universitarios (un 26,8%) aspira a crear su propio negocio cuando obtengan la licenciatura.

El trabajo de campo está realizado tras preguntar a 9.000 estudiantes de toda España. Hace apenas cuatro años los sondeos indicaban algo muy distinto: un 70% de los jóvenes anhelaban trabajar en la Administración Pública, convertirse en funcionarios, un porcentaje que actualmente apenas supera el 25%.

Insisto. Me parece impresionante y un síntoma de algo muy bueno para la sociedad española. Va a ser verdad el clásico de que las dificultades sacan lo mejor de las personas. En este caso de todo un país.

Funcionario es una profesión digna, faltaría más. Pero una sociedad sana en todos los ámbitos debe aspirar mayoritariamente a emprender.

Porque, a mi juicio, emprender implica cosas como las siguientes:

-- Solidaridad e interés por el entorno. El emprendedor considera que tiene algo que aportar a su hábitat. Observa un aspecto determinado del mismo y entiende que él puede ofrecer algo que otros no están dando. Lo hará por dinero, sin duda. Pero también por un cierto deseo de mejorar la sociedad en la que vive, de ayudarla a progresar.

-- Inconformismo. El que pretende montar un negocio no puede vivir en la inopia ni dormirse en los laureles. Esta dedicación exige una alerta constante. Algo muy sano para una comunidad de personas. Sus integrantes no vivirán en una burbuja sino atentos a lo que sucede a su alrededor, a lo que otros tienen que ofrecer, a las propuestas de otros actores en cualquier parte del mundo.

-- Madurez. El infantilismo tiene que ver con la dependencia de otro, la falta de recursos para volar por tu cuenta, la falta de criterio personal, la necesidad de ayuda y crecimiento… Cualquier proyecto empresarial exige liderazgo y discernimiento. Una sociedad con estas virtudes tiene un gran futuro.

-- Audacia. Para emprender hay que arriesgar. Y eso es muy bueno. El mundo de los negocios no está hecho para los amarrateguis, para quienes necesitan tener todo atado y bien atado. Hay que ser calculador pero no tener miedo al fracaso. Ese proceso de volver a empezar es muy importante para crecer como gestores aprendiendo de los errores, propios y ajenos.

Por todo esto, pienso que a España le va a ir muy bien si se confirma esta tendencia. Este país tiene mucho futuro. No hay riesgo de aborregamiento.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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