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Qué miserable: se hizo pasar por falsa víctima en Santiago

Hace falta ser muy miserable (o estar enfermo) para intentar lucrarse de una tragedia mediante el engaño. Pues ha vuelto a suceder en el trágico accidente del tren de Santiago de Compostela.

Un individuo ha sido arrestado por inventar que su pareja embarazada, que en realidad no existía, viajaba en el convoy siniestrado el pasado miércoles. El hombre aseguró que su novia había fallecido en el siniestro y fue atendido como un familiar más.

R.R.R. (iniciales de este señor) pasó la noche en un hotel, junto a otros afectados... atendido con mimo y respeto. Como corresponde a una persona consternada y dolorida, que merece todos los cuidados. Hasta que su relato llamó la atención de la policía. Las declaraciones del detenido eran “incoherentes”. Los hechos que relataba no cuadraban.

Finalmente, los agentes pudieron constatar que el nombre de la mujer facilitado por el impostor no figuraba en el listado de Renfe.

Poco después, su ficha policial arrojó más luz sobre el caso: el farsante tiene ya cuatro reclamaciones en vigor por hurto, apropiación indebida y estafa, por las que ha sido detenido.

Insisto. Parece increíble. Pero desgraciadamente, el suceso no es nuevo.

Ahí está el caso de Tania Head, una superviviente de los ataques terroristas del World Trade Center, aquel fatídico 11 de septiembre de 2001, que llegó a convertirse en la presidenta de la Red de Supervivientes del Worl Trade Center.

Seis años después, un periodista de The New York Times desenmascaró su farsa: su nombre verdadero era Alicia Esteve, era natural de Barcelona y nunca estuvo en las torres gemelas.

También en el hundimiento del crucero Costa Concordia, una familia húngara informó que uno de sus miembros había desaparecido en la tragedia. No era verdad. Sólo querían cobrar la indemnización. Había muerto tres años antes.

Finalmente, el 11-M de Madrid también tuvo su historia miserable. Una ecuatoriana se presentó como víctima de las explosiones que mataron a 191 personas. Acudió a un hospital la tarde del atentado fingiendo dolores. Se le diagnosticó “reacción aguda al estrés”. Recibió ayudas públicas hasta que se demostró el embuste.

Hasta de estas cosas somos capaces. Qué pena.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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