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Que nadie dé por amortizado al PSOE

Comete un error quien dé por amortizado al PSOE. Lo digo porque he escuchado a tertulianos y analistas políticos explicar estos días que los socialistas están tan divididos ahora que el principal partido de la oposición tardará muchos años en recomponerse. Yo no estoy tan seguro.

Mejor dicho, no es que lo crea. A los hechos me remito. El caso del propio José Luis Rodríguez Zapatero es un ejemplo. Asumió la secretaría general del PSOE con el partido hundido, sin norte, haciendo aguas por todas partes. Sin olvidar que él mismo era un novato. Nada que ver con el derrotado José Bono.

Así fue cómo ZP comenzó su labor de oposición y, claro, a nadie se le pasó por alto lo que estaba pasando. Fue inmediatamente bautizado como ‘Bambi’: sus formas delataban una bisoñez tan tierna y conmovedora como el propio cervatillo de Disney.

El PP de José María Aznar se frotaba las manos. Les esperaban –decían para sí- muchos años de plácida dirección de los destinos del país. Así se entiende la promesa del presidente de no presentarse a un tercer mandato: dejaría las riendas en manos de Rajoy... para lograr otros ocho años más del PP en Moncloa, dieciséis en total.

No fue así. Un atentado lo cambió todo.

Cuando Zapatero llegó al poder y comenzó a gobernar un país boyante, con las arcas del Estado bien surtidas, giraron las tornas. Comenzó el mar de fondo en el PP, que se descomponía por momentos. Rajoy se quedó sólo. Gallardón y Esperanza Aguirre se tiraban los trastos a la cabeza, y la lideresa intentó hasta un sutil golpe de estado.

Rajoy perdió en 2008 y Zapatero comenzó a hablar de la ‘baraka’: creyó que su estrella no menguaría mientras el gallego liderara a la oposición. Se confió, menospreció al lector del Marca y al fumador de puros, hasta que un tsunami financiero lo despertó de su sueño. Hundió su barco y todo lo que pilló a su paso: Aragón, Extremadura, Castilla La Mancha, Baleares... ahora, el País Vasco, y el desplome en Andalucía, Galicia y Cataluña.

Es cierto que el enfrentamiento Rubalcaba-Chacón amenaza con erosionar al partido. Que la irrupción de Juan Mesquida o de Emiliano García Page como ‘terceras vías’ no auguran nada bueno. Que ese mirlo blanco llamado Eduardo Madina parece aún algo tierno para el envite.

Pero haría muy mal el PP de Mariano Rajoy en menospreciar a la oposición, en dar por amortizado al PSOE. Como diría el otro, creo que ese muerto está muy vivo.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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