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El presidente que no se puede reservar

Corría el mes de junio de 2008. José Luis Rodríguez Zapatero era presidente del Gobierno español y acudía como invitado a una reunión del Círculo de Economía en Barcelona. Debía presentarle José Manuel Lara por lo que la organización los sentó juntos, uno al lado del otro.

Entonces, sucedió algo imprevisto. Durante los prolegómenos, un micrófono indiscreto que el canal Cuatro había colocado delante de ellos, sobre la mesa, registró una conversación privada entre los dos. Cuchicheaban pero se les entendió perfectamente lo que decían:

-- Lara: “De momento, no parará [la crisis]. Me temo que va a agravarse en el segundo semestre. Me lo temo”.

-- José Luis Rodríguez Zapatero: “No está claro”.

-- Lara: “Yo te aconsejaría que no te quemes tú...”.

-- Zapatero: “¿Qué?”.

-- Lara: “...Que no hables tú, que hable Solbes. No te quemes tú porque puedes quedar mal al ser el presidente”.

-- Zapatero: “También hay un factor que tienes que medir. Es decir, si infundes mucho el pesimismo, si no dices nada positivo...”.

-- Lara (interrumpiéndole): “No, no, agraváis la crisis, sí, sí...”.

-- Zapatero: “Lo estamos haciendo”.

-- Lara: “...Pero que el optimismo lo influyan el ministro de Economía, el ministro de Industria... Y que el presidente se reserve. Es lo que quiero decirte”.

Lara se lo repitió por dos veces. Pero Zapatero no hizo caso. En aquel mismo acto aludió a la dichosa crisis con expresiones como “escenario de dificultad”, “periodo de ajuste fuerte” o “desaceleración profunda de la economía”. El presidente terminó chamuscado: tres años después se vio obligado a abandonar La Moncloa por minoría absoluta.

Ha pasado una eternidad desde aquello. Mariano Rajoy lleva tres años al frente del Gobierno y afronta ahora la recta final de su mandato. Muchas cosas han cambiado desde entonces. Una de ellas es que este presidente no se puede reservar.

Acaba de confirmar que será candidato en 2015. Y tan presidencialista ha sido su gestión que no le queda otra: deberá abandonar la trinchera. Nadie puede representarle, nadie puede hablar por él.

Si quiere remontar en las encuestas tendrá que bajar a la arena. Tendrá que hacerse entender, tendrá que fajarse, tendrá que emplearse a fondo, tendrá que implicarse sin medias tintas.

En un año, vamos a ver a Rajoy más que en los 36 meses anteriores.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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