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La primera reina plebeya

Es curioso el tirón que tiene Letizia Ortiz. Desde que irrumpió en los hogares españoles de la mano del Príncipe de Asturias no ha dejado de acaparar la atención, de liderar los rankings de personas más influyentes, de generar comentarios, alusiones y referencias.

Lo demuestran los datos. El popular buscador de tendencias en Internet Google Trends ofrece el siguiente resultado si uno realiza una comparativa de los últimos tres meses entre las principales demandas de los usuarios sobre los términos “Felipe” y “Letizia”. Ella gana por goleada:

El caso más emblemático que yo recuerdo de Letizia como polo de atracción es aquella polémica que se montó cuando en el año 2010 el programa de Ana Rosa Quintana presentó unas imágenes de Telecinco en las que aparecía la Princesa en un acto público con la boca abierta… y algo extraño en su lengua. Allí se adivinaba un objeto redondo y oscuro. ¿Sería un piercing?

El piercing de Letizia terminó siendo un simple caramelo balsámico, que intentaba aliviar la irritación de garganta de la protagonista porque, minutos después, debía pronunciar un discurso. Pero eso dio igual. Como se dice popularmente, la anécdota logró que corrieran ríos de tinta.

Algunos se refieren a ella –con cierta animosidad- como la mujer llamada convertirse en la primera reina plebeya. Pues muy bien.

Quiero poner en valor los diez años de Letizia Ortiz que han trasncurrido desde su boda con el Príncipe Felipe, el 22 de mayo de 2004. Ha demostrado tener mucha capacidad de sacrificio, entrega, prudencia... sin perder su propia personalidad, algo que ella ha defendido siempre a capa y espada.

No se lleva bien con las Infantas, qué le vamos a hacer. Cumple con sus obligaciones y se implica en su trabajo con determinación.

Hace casi un año trascendió ese deseo suyo de mantener algunas actividades, de tipo privado, que le dieran una cierta autonomía al margen de las obligaciones institucionales. Zarzuela no lo vio con buenos ojos y la Princesa cambió.

A ser princesa también se aprende.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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