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Los 4 problemas (internos) que amenazan la integridad de Podemos

Lo dicen todos los analistas políticos: los partidos aguantan mejor las crisis internas, capean mejor las tempestades, desde una posición de poder o victoria relativa que allí abajo, en las mazmorras del fracaso.

En el primer caso se pueden acometer voladuras controladas. Un partido puede emprender ahí revoluciones que no provoquen un derramamiento excesivo de sangre. Desde el poder, liderando el gobierno o la oposición, uno puede cortar cabezas pero repartir premios de consolación. Contentar a casi todos.

Sin embargo, cuando uno cae muy abajo y tenía larvado un conflicto de ciertas proporciones… la cosa se pone fea. Porque en ese contexto los litigantes tienen muy poco que perder. Van a sacar la cimitarra y repartir mandobles a diestro y siniestro, sin contemplaciones. No hay modo de lograr moderación en este escenario.

Por eso, el PSOE se ha librado de una buena. Por eso, la noche del 26-J no hubo en Ferraz una noche de cuchillos largos. Liderar la oposición exige evitar cualquier movimiento excesivo que pueda generar una descomposición interna inasumible.

Pero también por eso, Podemos debe afrontar ahora un desafío muy gordo. A mi modo de ver, tiene que resolver cuestiones tan complejas como las siguientes:

1. La confluencia con Izquierda Unida ha provocado traiciones vergonzantes en algunas circunscripciones. Sectores afines al comunismo boicotearon abiertamente a los candidatos de Podemos. Se pidió que se votara a otras fuerzas (como Equo) antes que darle la papeleta al representante de Pablo Iglesias. Gravísimo. Algo así no puede quedar impune.

2. El choque de trenes entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón emerge de nuevo. No era un asunto resuelto, por más que en campaña hayamos visto un equipo aparentemente cohesionado y sin fisuras. Ahora que vienen mal dadas, que hay que buscar responsables, comienzan a salir los trapos sucios. Errejón discrepa de la conveniencia de esta unión con IU. Monedero critica el modo en el que se enfocó la campaña, lejos de la calle y muy centrada en los medios de comunicación. Los reproches no han hecho más que empezar.

3. Varias confluencias llevan tiempo enfadadas con Pablo Iglesias. Es cierto. Las Mareas, Compromís, En Comun Podem… mostraron bien claro su desacuerdo en marzo durante la negociación para la obtención de grupo propio en el Congreso. Aquello se saldó con bastante descontento por parte de estas organizaciones que hablaron de promesas incumplidas por parte de Pablo Iglesias. Esperaban mayor visibilidad, poder y autonomía en el Parlamento.

4. Pero también hay división en círculos regionales de Podemos. Hasta en cuatro autonomías se registraron hace poco disensiones y enfrentamientos con la dirección nacional. El líder de la formación en Galicia fue destituido hace unos meses mientras reclamaba mayor “capacidad de decisión”. Cataluña y el País Vasco se levantaron contra Madrid denunciando imposiciones políticas. Hubo dimisiones sonadas y tuvieron que improvisarse gestoras. En Cantabria también hubo choque de trenes, con una Ejecutiva enfrentada a su líder regional.

Veremos si ahora, cuando toca protagonizar durante unos cuantos años esta travesía del desierto como segundo partido de la oposición, Podemos aguanta el riesgo de desintegración. Es una buena piedra de toque sobre la propia viabilidad del proyecto.

Más en twitter: @javierfumero

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Javier Fumero

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