Lunes 23/10/2017. Actualizado 01:00h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

El votante hispano miente como un bellaco

Ha vuelto a pasar. Batacazo descomunal de las encuestas. Pifia de las grandes. Ridículo bochornoso. Monumental fracaso. En cualquier otro ámbito estaríamos hablando de dimisiones, devolución del dinero, petición pública de disculpas, gabinetes de crisis…

Ya sé que las encuestas sólo son la toma parcial de datos sobre el estado de ánimo de los ciudadanos en un momento concreto. Por eso, no hay que fiarse mucho. Pero llevamos demasiado tiempo asistiendo a descalabros demoscópicos que siempre, no se sabe cómo, encuentran justificación: el voto oculto desvirtuó las muestras; el recuerdo de voto era muy vago; nunca habíamos asistido a una situación de fuerzas tan polarizadas; o la horquilla incluía esa variación final.

Una clave importante hay que encontrarla en la llamada “cocina”, ese trabajo en la sombra que permite corregir los fríos datos que arroja un cuestionario inicial y modificarlo para que su resultado sea más fiable… o no.

Por ejemplo: si uno pregunta a qué partido va a votar alguien, recoge un tanto por ciento de adeptos a un partido. Esa cifra se debe corregir después al alza o a la baja a partir de los resultados obtenidos a través de otras preguntas adicionales, sobre “simpatía” (partido por el que siente más atracción), “recuerdo de voto”, candidatos “más valorados”

Se trata de completar el dato sobre intención directa de voto interpretando qué se esconde detrás de los que han respondido “no sabe, no contesta” (cercano muchas veces al 20%), el voto en blanco y la abstención. La cocina debe interpretar esos silencios y tratar de aproximarse al resultado real.

Insisto. Es un procedimiento legítimo y eficaz, necesario incluso para corregir deficiencias del muestreo, pero sólo si se hace honestamente. O sea, que si se quiere conseguir que alguien suba o baje hay modos de hacerlo y que parezca un accidente.

Sin embargo, a mi juicio el problema en nuestro país es otro. Pienso que los españoles no decimos la verdad cuando nos preguntan en las encuestas. Unos tienen reparos a reconocer que votan al PP. Otros se toman el tema a cachondeo. Otros no tienen tiempo y para quitarse de encima al encuestador, salen por peteneras… Total: que no somos fiables.

Más en twitter: @javierfumero

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Sobre el autor...

Javier Fumero

·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·