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La ausencia de Pablo Iglesias por paternidad deja contra las cuerdas al Gobierno

Confidencial Digital | 31 de julio de 2018

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Pablo Iglesias e Irene Montero han aparcado, durante un tiempo, su actividad política por el prematuro parto de sus hijos, de los que no se han separado desde su nacimiento. Una circunstancia que empieza a notarse, y mucho, en las negociaciones del Gobierno con Podemos. Y también dentro del propio partido, donde preocupa la caída libre en las encuestas.

“Es absolutamente comprensible que hayan dado un paso atrás, pero lo cierto es que existe un bloqueo absoluto, que perjudica a ambas partes”. Con estas palabras define un alto cargo de Moncloa la situación por la que está atravesando el Gobierno desde la baja de Iglesias y Montero para cuidar de sus hijos, nacidos con apenas seis meses de gestación.

Ese parto prematuro se ha producido en un “momento muy delicado” para el Ejecutivo de Pedro Sánchez, que, por ejemplo, ha perdido el apoyo de Podemos en una votación tan trascendental como la del techo de gasto. Una circunstancia que, opinan desde el Gobierno, podía haber sido diferente con Pablo Iglesias en activo.

“Total conexión” Sánchez-Iglesias

En ese sentido, en Moncloa reconocen que el presidente había logrado afianzar, incluso antes de la moción de censura, una interlocución directa con Pablo Iglesias: “Hablaban por teléfono prácticamente todas las semanas, y esa relación se había mantenido incluso con nuestra llegada al Gobierno”.

Esa sintonía fue “decisiva” para que Podemos apoyase la moción contra Rajoy, provocando un “efecto contagio” en otros partidos, que finalmente permitió la investidura de Sánchez.

Una inicial “piedra de toque” que luego se confirmó con las primeras negociaciones del jefe del Ejecutivo con su socio prioritario.

Así, el presidente del Gobierno logró que Iglesias, después de proponer a Arsenio Escolar, Ana Pardo de Vera y Andrés Gil para RTVE, aceptara el nombre de Tomás Fernando Flores. No fue fácil, porque ambos delegaron, en primera instancia, la negociación en sus respectivos grupos parlamentarios, pero “la cosa se desatascó finalmente desde Moncloa y con el visto bueno de Pablo”.

Ese acuerdo se produjo apenas dos días antes del inesperado nacimiento de los hijos de Pablo Iglesias y de Irene Montero. Un alumbramiento que cogió a todos por sorpresa y que, dadas las circunstancias en que se produjo, y debido a la baja paternal, ha dejado al líder de Podemos fuera de las últimas negociaciones con el Gobierno.

Belarra y Mayoral no son “fiables”

Con la ausencia de Pablo Iglesias por la baja de paternidad, y de la portavoz en el Congreso, Irene Montero, de baja por maternidad, “la comunicación con Podemos ha empeorado bastante”, reconocen tanto desde el Gobierno como desde Ferraz.

Iglesias cedió todo el protagonismo en las negociaciones a la portavoz adjunta, Ione Belarra, y a un diputado de su máxima confianza, como es Rafa Mayoral. Ambos han liderado las conversaciones con el Gobierno y con los otros grupos parlamentarios desde comienzos de mes, pero su gestión no ha convencido, en absoluto, al equipo de Pedro Sánchez.

En Moncloa se achaca a ambos que Podemos no haya votado a favor del techo de gasto, pese a la intervención a última hora del propio presidente y de la ministra Montero: “Ellos dieron muchas largas, y no llegamos a tiempo para alcanzar un acuerdo”.

En cuanto a las negociaciones sobre RTVE, las mismas fuentes aseguran que ni Belarra ni Mayoral, ni Noelia Vera y Miguel Vila -negociadores habituales en asuntos relacionados con la corporación televisiva- se movilizaron para que el resto de socios de la moción de censura respaldaran la candidatura de Tomás Fernando Flores. Y con el nombre de Rosa María Mateo “solo ayudaron al final”.

Por todo ello, en Moncloa aseguran que, con la ausencia de Pablo Iglesias, el Gobierno ha dejado de tener a un “interlocutor fiable” con Podemos. Ni Sánchez ni su equipo consideran que Belarra y Mayoral lo sean: “Es verdad que ellos deben de recibir órdenes del propio Pablo o de Echenique, pero después son incapaces de escuchar o de llegar a acuerdos”.

Preocupación en Podemos

El paso atrás del secretario general de Podemos no solo está afectando al Gobierno. También en su propio partido notan, y mucho, la ausencia del líder, una hecho que está provocando más problemas de los previstos.

Dirigentes de la formación morada están seguros de que, con Iglesias implicado de lleno, Teresa Rodríguez no habría arrasado en las primarias de Podemos Andalucía para elegir candidatura a la Junta. Su baja, unida a los movimientos de Errejón, han provocado que la dirección estatal se haya visto derrotada por la líder anticapitalista.

Además, en la sede nacional de Podemos contemplan con preocupación la situación de caída libre del partido en las encuestas demoscópicas, que les sitúan, en intención de voto, en los mismos niveles de Izquierda Unida antes de las europeas de 2014. Una situación de máxima debilidad que en la formación vinculan con la ausencia de Pablo Iglesias.

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