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El concurso para suministrar trajes de chaqueta, faldas y esmóquines para los espías militares queda desierto

Confidencial Digital | 19 de octubre de 2020

Militares españoles desplegados en Letonia.
Militares españoles desplegados en Letonia.

“Resultado: desierto. Motivación: no se han presentado ofertas. Ofertas recibidas: 0”. Así ha terminado una licitación que hace unos meses puso en marcha la Jefatura de Asuntos Económicos del Estado Mayor de la Defensa, y que tenía por objeto la “adquisición de vestuario discreto” con un presupuesto de 99.000 euros (con IVA, 120.000 euros), según ha podido comprobar Confidencial Digital.

Sobre este “vestuario discreto” dan más detalles los documentos del contrato, que indican que se trataba de prendas de vestuario civil destinadas al personal desplegado del CIFAS, el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas.

El CIFAS tiene entre sus objetivos “prestar el apoyo necesario, en su ámbito, a las operaciones” de las Fuerzas Armadas. De ahí que sus miembros se desplieguen en los países donde hay tropas españolas, entre otros motivos para detectar posibles amenazas hacia las fuerzas españolas y mantener relaciones con las autoridades locales.

En esas misiones, en muchos casos los miembros de la inteligencia militar no van de uniforme militar, sino que deben vestir como un civil. La documentación del contrato indicaba que el vestuario discreto a adquirir era “necesario para la realización de diversas funciones del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas en las que su presencia debe pasar desapercibida y que obligan al uso de vestuario polivalente”.

Concretamente, se hablaba de “personal que despliega en apoyo de las embajadas”, ya que los militares del CIFAS suelen hacer de enlace entre el contingente español desplegado en un país extranjero, la embajada española en ese país y las autoridades locales.

En la determinación de las prendas de ropa incluidas en la licitación “intervienen diversos condicionantes entre los que se encuentra, además del ya mencionado, la climatología distinta a la de nuestro país y la necesidad de desenvolverse en determinados ambientes sociales, entre otros”.

Por ejemplo, se tiene en cuenta que “la necesidad de acudir a determinados actos protocolarios, el desplazamiento en determinados espacios públicos y otros movimientos, son actividades que obligan al uso de artículos y prendas de vestuario polivalente sujetos a unos estándares mínimos de discreción, calidad y comodidad”.

El contrato contemplaba la compra de 120 equipos completos del llamado módulo básico: 60 para Zona de Operaciones y 60 para territorio nacional.

El primer elemento de ese módulo era un par de zapatos civiles, de vestir, a 50 euros. Tenían que ser zapatos de cordones con puntera recta de piel, cierre de cordones y puso mixto en cuero y goma, 100% de piel vacuna. Se contemplaba sustituir el par de zapatos en caso de clima de calor extremo, desierto o frío externo en el despliegue, bien por zapatillas de trail running, bien por botas de montaña con aislamiento térmico y tecnología Gore-Tex.

Se incluía un “traje civil” de 200 euros, con un tejido 70% lana y 30% poliéster. Estaría compuesto de una americana con cierre de dos botones y un pantalón. También en este caso había alternativa: para asistir a actos de representación se podía optar por un frac de hombre (chaqueta, chaleco blanco y pantalón de lana) o por un esmoquin 100% algodón.

Los espías militares podrían elegir entre pantalón y falda, dos unidades en este caso a 60 euros cada una: el pantalón sería modelo chino, sin pinza y cierre cremallera.

También podrían llevar una chaqueta tipo americana (de 150 euros) “clásica fit, lisa, con forro y cierre de dos botones”, con un 50% de lino y un 50% de algodón o un tejido similar.

Dos camisas a 55 euros cada una serían otro de los puntos del módulo de vestuario para Zona de Operaciones. Serían camisas de botones, manga larga, cuello italiano y puño sencillo de botón, con un mínimo de algodón del 45%.

En este lote irían dos set de dos polos cada uno, por 35 euros cada set: polos de manga corta, cierre de botones y un color liso.

Los miembros del CIFAS desplegados en el extranjero también recibirían cuatro camisetas, a 22 euros cada una, de manga corta, cuello redondo y 100% de algodón. En destinos de clima de calor extremo, se permitiría sustituir por camisetas técnicas 100% poliéster.

Dos pares de calcetines negros o marrones y/o medias para las mujeres (a 10 euros cada par), un abrigo exterior largo, plumífero, con capucha y cremallera (150 euros) y una corbata o un foulard en torno a los 20 euros completarían el vestuario civil.

En total, cada equipo completo del módulo básico de Zona de Operaciones y Territorio Nacional para militares del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas saldría por unos 998 euros. Al ser 120 equipos, el importe total rondaba los 120.000 euros.

El documento con todas las especificaciones técnicas lo firmaba el teniente coronel jefe del Área de Recursos de la Unidad HUMINT del CIFAS. “HUMINT” es el acrónimo anglosajón de la “inteligencia humana”, o más bien, la inteligencia que se obtiene a partir de fuentes humanas.

Este caso, ninguna empresa se ha interesado por presentarse al contrato para vestir a los agentes de inteligencia de las Fuerzas Armadas, pero por ejemplo en 2018 resultó adjudicatario de una licitación casi idéntica (“Adquisición de vestuario civil para personal del CIFAS en zona de operaciones”) El Corte Inglés, con un precio de adjudicación de 28.257,36 euros.

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