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Pedro Sánchez renunció a Gibraltar por una promesa imposible y para convertir en vicepresidenta europea a Calviño

Confidencial Digital | 28 de noviembre de 2018

Pedro Sánchez, antes de viajar a la Cumbre del Brexit.
Pedro Sánchez, antes de viajar a la Cumbre del Brexit.

Después de amagar con vetar el acuerdo del Brexit, e incluso no asistir a la cumbre del domingo, Pedro Sánchez dio por buenas dos declaraciones sobre la relación futura entre España y Gibraltar sin apenas valor jurídico. Un cambio de opinión que es fruto de dos factores fundamentales: una promesa casi imposible y la candidatura de Nadia Calviño a la futura Comisión Europea.

Según explican al Confidencial Digital personas implicadas en la negociación a tres bandas entre Bruselas, Londres y Madrid, el Gobierno de Pedro Sánchez no contactó en ningún momento, en los días previos a la cumbre, con Michel Barnier, negociador jefe de la UE sobre el Brexit, para pedir que se modificara el artículo 184 en el que no se había incluido el derecho de veto a España sobre Gibraltar.

En cambio, el jefe del Ejecutivo sí mantuvo interlocución directa tanto con Theresa May como con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, para conseguir otro tipo de contrapartidas a cambio de que España votara a favor del Tratado. Unas contrapartidas que, según el criterio del propio Sánchez, quedaron blindadas desde el pasado domingo.

Una “ventaja comercial” inexistente

Una vez descubierto el error del secretario de Estado de Asuntos Europeos, Marco Aguiriano, al dar por bueno un Tratado en el que la Comisión había obviado los compromisos adquiridos con España sobre Gibraltar, Moncloa tomó las riendas de la negociación. Y, pese a lo dicho públicamente, el objetivo ya no era cambiar el texto, sino lograr ventajas competitivas para el futuro.

Por ese motivo, la promesa por parte de Bruselas, y de Theresa May, de que España tendrá una “posición preferente” en el futuro acuerdo comercial entre la UE y Reino Unido, convenció a Pedro Sánchez de aceptar las dos declaraciones propuestas por la Comisión Europea y votar a favor del Brexit el domingo.

El futuro tratado de comercio entre los británicos y los países de la Unión es visto por el Gobierno, y también por el PP, como “el acuerdo clave” del Brexit, más allá del firmado en la Cumbre de hace tres días. Y, añaden las fuentes consultadas, la oportunidad de estar bien situados en esas negociaciones fue “un caramelo” para el Ejecutivo.

Pese a ello, advierten desde Bruselas, “ese acuerdo, en la práctica, será papel mojado, ya que no se puede obligar a las empresas y a la industria británicas a invertir más en España que en otros países”. Por tanto, añaden, “lo de estar bien posicionados es muy relativo”.

Una vicepresidencia europea para Calviño...

Más allá de las futuras derivadas del Brexit y el papel de España en el futuro acuerdo comercial con los británicos, Pedro Sánchez entendió que votar en contra del Tratado podía perjudicar sus propios planes para la nueva Comisión Europea que será elegida tras las elecciones de mayo. Una circunstancia que recordaron al presidente durante el fin de semana.

El jefe del Ejecutivo aspira a convertir a Nadia Calviño no solo en comisaria europea de Economía, tal y como él mismo prometió cuando la nombró ministra. Su gran objetivo es que, de confirmarse una victoria del PSOE en las elecciones del 26-M, la ex directora general de Presupuestos de la UE sea elegida también como una de las vicepresidentas de la futura Comisión Europea.

Cabe recordar, en este sentido, que el órgano de gobierno de la Unión está formado por 27 comisarios -uno por cada Estado miembro- y siete vicepresidentes con cartera. Y de cara a la próxima Comisión, Sánchez quiere que Nadia Calviño esté al frente de la comisaría de Economía y, además, sea vicepresidenta.

De lograr ambos puestos, el presidente se garantizaría el respaldo de Bruselas a los Presupuestos Generales del Estado que pueda presentar si se mantiene en La Moncloa. Una gran oportunidad que no quería poner en riesgo con su veto al Tratado del Brexit.

… y la presidencia del Parlamento para Borrell

Las fuentes consultadas por ECD explican que Calviño ha sufrido el desgaste de tener que defender en Bruselas la propuesta de Presupuestos enviada por el Gobierno Sánchez a Bruselas. Pese a ello, añaden, tiene “muy buena reputación” en el Parlamento Europeo y, por tanto, no tendría problemas para ser elegida tanto comisaria como vicepresidenta.

La actual ministra de Economía, sin embargo, no es la elegida para encabezar la lista del PSOE a las elecciones europeas, ya que no necesitaría ser candidata para aspirar después a un puesto en la Comisión. Para esa vacante, el presidente piensa en Josep Borrell, cuya salida del Gobierno han exigido los independentistas.

Sánchez, no obstante, es consciente de que el titular de Exteriores no se conformará únicamente con ser el cabeza de cartel de las europeas y, por ese motivo, Moncloa ya está moviendo su candidatura para presidir el Parlamento Europeo.

Su pasado en Bruselas le avala, pero la multa impuesta por la CNMV por vender acciones de Abengoa con información privilegiada podría dar al traste con los planes de Pedro Sánchez: “El Parlamento es muy escrupuloso con estas cosas y es difícil que los populares y los socialistas europeos se pongan de acuerdo para hacerle presidente”.

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