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Sánchez descarta al marido de la vicepresidenta Ribera para presidir la CNMC: quiere evitar otra bronca política

Confidencial Digital | 22 de enero de 2020

Teresa Ribera, en la Cumbre del Clima.
Teresa Ribera, en la Cumbre del Clima.

Pedro Sánchez quiere evitar un nombramiento polémico que le provoque una nueva bronca política. Por eso, Moncloa ha decidido retirar la candidatura del marido de la vicepresidenta Teresa Ribera para la presidencia de la CNMC tras el escándalo con la designación de Dolores Delgado para la Fiscalía. Nadia Calviño ya tiene a su candidata.

La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) renovará su consejo a propuesta del nuevo Gobierno. La entidad reguladora designará un nuevo presidente y en las quinielas ha sonado con fuerza Mariano Bacigalupo, marido de la vicepresidenta de Transición Ecológica, para asumir la presidencia del ‘superregulador’.

El mandato de José María Marín Quemada y de la mayoría del consejo caducó el pasado mes de septiembre pero la sustitución no se ha producido todavía por la ausencia de un Ejecutivo con plenas competencias.

La investidura de Pedro Sánchez ha acelerado ahora el proceso y en el sector económico se descuenta ya una renovación inminente. Los cambios van a afectar a la mitad del Pleno, entre los que se incluyen el propio Marín Quemada, la vicepresidenta María Fernández y los consejeros Clotilde de la Higuera, Benigno Valdés y Josep María Guinart.

Sánchez quiere evitar otra bronca política

Por el momento, fuentes próximas al equipo económico de La Moncloa explican a Confidencial Digital que Pedro Sánchez no ha tomado todavía una decisión definitiva pero parece “un poco reticente” al nombramiento de Mariano Bacigalupo.

Tiene en cuenta el quebradero de cabeza que podría provocarle esta opción, por las evidentes connotaciones familiares. Por eso, añaden estas fuentes, “aunque Mariano está sobradamente preparado para el puesto, y ha recibido excelentes referencias suyas, Sánchez no lo ve del todo claro”.

En Moncloa no se pasa por alto que Pedro Sánchez ya ha levantado ciertas suspicacias por la designación de la ex ministra de Justicia, Dolores Delgado, como nueva fiscal general del Estado. Un cargo que ha vuelto a poner de relieve el debate sobre la separación de los poderes Ejecutivo y Judicial.

La imagen de Delgado, además, estaba dañada después de que se revelara una comida con el ex comisario de la Policía Nacional, José Manuel Villarejo, implicado en varios escándalos de corrupción que salpican incluso a bancos como BBVA o eléctricas como Iberdrola.

Por si esto fuera poco, la presencia de la pareja Pablo Iglesias-Irene Montero en el Consejo de Ministros ha provocado duras críticas en los primeros días de Gobierno.

Pese a que en Moncloa también se tuvo en cuenta que los reproches por parte de la izquierda quedarían desactivados con los dos máximos dirigentes de Podemos en una situación similar dentro del Gobierno, los problemas que se derivarían del nombramiento del marido de una de las vicepresidentas ha provocado un replanteamiento de la propuesta.

Plantearía un conflicto de intereses

En una insólita situación gubernamental, el hecho de que la vicepresidenta de Transición Ecológica esté casada con el consejero de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), Mariano Bacigalupo, -y ahora una de los candidatos del PSOE para presidir el organismo-, provocaría un conflicto de intereses.

Teresa Ribera no podría apoyar en el Consejo de Ministros propuestas de su marido desde la CNMC porque chocaría con la Ley 3/2015, de 30 de marzo, reguladora del ejercicio del alto cargo de la Administración General del Estado por conflicto de interés.

En su artículo 11 establece que “se entiende que un alto cargo está incurso en conflicto de intereses cuando la decisión que vaya a adoptar pueda afectar a sus intereses personales”.

Y añade: “Son intereses personales los familiares, incluyendo los de su cónyuge”. Por tanto, debe inhibirse, según esta interpretación, y ceder el caso a otro miembro del Gobierno para no poner en peligro la legalidad de la decisión.

“O Pedro Sánchez ordena a Ribera inhibirse en algunos casos o los conflictos de interés serán un argumento más para llevar las decisiones del Gobierno a los tribunales”, alerta un alto dirigente del PSOE.

Sin embargo, tanto Ribera como Bacigalupo han negado hasta ahora que su matrimonio afecte a su independencia de criterio, aunque una esté en el Gobierno y otro en un regulador independiente. Bacigalupo, que fue nombrado consejero de la CNMC a propuesta del PSOE es elogiado por sus compañeros nombrados por el PP.

A propuesta del ministro de Economía

Hay que tener en cuenta que el nombramiento del presidente, vicepresidente o consejeros de la CNMC corresponde al Consejo de Ministros mediante Real Decreto a propuesta del ministro de Economía. Además, la ley de 2013 que regula la creación y funcionamiento de la institución otorga al Parlamento la capacidad de veto de los candidatos.

La legislación establece también que deben tratarse de “personas de reconocido prestigio y competencia profesional en el ámbito de actuación de la comisión”. El candidato debe comparecer ante la Comisión de Economía del Congreso, que dispone de un mes para vetar su nombramiento mediante una mayoría absoluta.

El marido de Ribera lidera las apuestas

Como se ha dicho, Mariano Bacigalupo, argentino de 51 años, lidera las apuestas en el PSOE para relevar al actual presidente de la CNMC. Sin embargo, en ámbitos económicos socialistas consideran que la aparición reiterada de su nombre en las quinielas de la prensa económica es una maniobra del Ministerio de Economía para frustrar su candidatura.

Entre los candidatos a entrar en el consejo también figuran la economista Natalia Fabra, especializada en temas de energía, y Juan José Ganuza, experto en regulación y competencia y profesor en la Barcelona Graduate School of Economics.

Nadia Calviño ya tiene a su candidata

Pero hay que recordar que Nadia Calviño, ahora convertida en vicepresidenta, es uno de los ministros que más ha reforzado sus posiciones en el nuevo organigrama del Gobierno de coalición, porque ha podido condicionar quiénes ocuparían las carteras económicas.

Según las fuentes consultadas por ECD, la vicepresidenta económica del Gobierno, Nadia Calviño, tiene ya a su candidata alternativa a Bacigalupo para sustituir a José María Marín Quemada al frente de la CNMC.

La elegida, según fuentes conocedoras de las negociaciones para renovar el ‘superregulador’ de los mercados, es Inmaculada Gutiérrez Carrizo. Es asesora desde hace cinco meses en el gabinete del propio Marín Quemada y cumple con dos requisitos que buscaba la ministra de Economía: es mujer y es Técnico Comercial del Estado.

Gutiérrez mantiene además una buena relación de amistad con Calviño y formó parte del Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC) y de la extinta Comisión Nacional de la Competencia (CNC) hasta 2013.

Gutiérrez Carrizo trabajó los últimos años como directora de la Oficina Económica y Comercial de España en Miami. Desde allí se ocupó de apoyar a las empresas españolas que quieren hacer negocio en el Sur de Estados Unidos y a las empresas americanas interesadas en invertir en España. Regresó a nuestro país en septiembre del pasado año y se incorporó como asesora al equipo del actual presidente de la CNMC.

Pese a ello, fuentes próximas a la CNMC explican a ECD que el marido de la vicepresidenta de Transición Ecológica también ganará peso con los cambios, aunque Calviño se decanta por adjudicarle un papel más discreto para evitar una bronca: podría quedarse como número dos del organismo y máximo dirigente de la sala de regulación.



 
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