Lunes 20/11/2017. Actualizado 08:58h

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Defensa

El vehículo 8X8, el avión A400M y el ‘Talarion’ sufren retrasos. Defensa no tiene dinero y recurre a Industria presentando nuevos proyectos como I+D

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El Ministerio de Defensa ha visto recortado su presupuesto en 141 millones de euros, de unas previsiones iniciales de 7.692 millones de euros. Los tres grandes programas en los que está comprometida España no van a ser una excepción y se verán afectados, no sólo en los plazos de entrega sino también en los pagos.

El secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez, ya adelantó hace unos meses que los plazos de entrega de algunos de los proyectos que están en marcha se verían afectados por la situación económica. Fuentes del sector de la industria de la defensa confirman a El Confidencial Digital que el ministerio que dirige Carme Chacón “no tiene dinero suficiente para afrontar todos los pagos que debe realizar”.

En estos momentos hay tres grandes proyectos encima de la mesa: los vehículos blindados 8*8, el avión A400M y el programa de sistemas aéreos no tripulados ‘Talarion’. En los tres falta aún algo más que tiempo para que se materialicen aunque en el caso concreto del avión de transporte ya se han hecho las primeras pruebas de vuelo.

En los orígenes del programa del Talarion, España, Francia y Alemania se comprometieron a crear un sistema aéreo no tripulado. EADS confirmó que invertiría en el mismo “a cuenta y riesgo” hasta la mitad de este año. Después los tres países deberían dar una respuesta definitiva. Estamos en los meses críticos del proyecto.

A pesar de que en febrero el secretario de Estado, Constantino Méndez anunció que “en breve” su departamento elegiría la empresa o grupo de empresas que se van a hacer cargo de los 300 VBR 8*8, esa decisión aún no se ha tomado. Varios consorcios están pendientes de la adjudicación porque desde Defensa se aseguró que tras la Semana Santa se habría tomado una decisión al respecto.

El proyecto del A400M también está pasando por dificultades económicas. Aún no está claro cómo se va a financiar el sobrecoste del programa por parte de los siete países clientes (Alemania, Bélgica, España, Francia, Luxemburgo, Malasia, Reino Unido y Turquía). De las grandes cifras acordadas, una aportación directa de 2.000 millones de euros, de los que España pagará 300 millones, y un crédito reembolsable de 1.500 millones, queda por determinar la fórmula de financiación de dicho crédito.

Estrategia

La estrategia diseñada por Defensa pasa, según fuentes empresariales, por trasladar parte de la financiación a otro ministerio, concretamente el de Industria. Todo aquello que pueda ‘meterse’ en el capítulo de I+D se canaliza al departamento de Miguel Sebastián.

Otra de las fórmulas que se están empleando para dar salida a carencias importantes, como fue el caso de los últimos inhibidores instalados en los blindados utilizados en misiones de paz, es dirigir esos gastos a un capítulo especial. Se trata del Programa 122M (gastos operativos de las Fuerzas Armadas) en el capítulo 228 (gastos originados por la participación en misiones de paz).

Este tipo de gasto, contemplado en los Presupuestos Generales del Estado de 2010, se aglutina en un “crédito ampliable”, coloquialmente llamado “saco sin fondo” y técnicamente denominado Fondo de Contingencia. Este fondo también ha sufrido recortes aunque siempre goza de ‘cierta flexibilidad’ porque los gastos que se consideran absolutamente necesarios son transferidos a él. Y el coste para España que generan hechos imprevistos como los secuestros de los atuneros nacionales o catástrofes naturales de gran dimensión van directamente a esta partida. Eso sí, debidamente justificados.

También se está recurriendo, cada vez con mayor frecuencia, a la firma de contratos de colaboración pública-privada. Las empresas del sector vinculadas con la defensa proporcionan lo que el ministerio necesita, por ejemplo, simuladores o espacios para el mantenimiento de buques. El coste de estos proyectos es sufragado por ambas partes –en desigual cuantía y forma- aunque la firma de ese contrato permite a la empresa ‘rentabilizar’ el producto mientras Defensa no lo necesite.

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