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Defensa

El emotivo caso del Teniente Gras Baeza, que perdió una pierna en Afganistán: ha sido excepcionalmente readmitido en el Ejército, ascendido a Capitán, y quiere volver a combatir contra los talibanes

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Se trata de uno de los primeros militares heridos de gravedad –le tuvieron que amputar una pierna tras un atentado en Afganistán, en 2011- que reingresa en las Fuerzas Armadas. El Capitán Gras Baeza ya ha vuelto con sus compañeros del Regimiento Soria 9. Atrás quedan meses de sufrimiento, rehabilitación e intervenciones quirúrgicas, pero también los homenajes y el recuerdo de un ajetreado y emotivo vuelo de vuelta a España que contó en su día ECD. Su próximo reto: volver a zona de operaciones.

El Capitán Gras no olvidará nunca aquel 18 de junio de 2011. Él iba al mando de la patrulla de soldados españoles que recorrían la zona cercana al puesto avanzado de Ludina cuando un artefacto explosivo colocado por la insurgencia talibán hizo explosión.

La protección de su vehículo Lince no fue suficiente, y la onda expansiva le provocó graves heridas, que degeneraron en la amputación de su pierna izquierda unos centímetros por debajo de la rodilla.

Según el relato que hicieron más tarde sus compañeros, testigos del atentado, Gras se encontraba gravemente herido pero preguntaba en todo momento sobre el estado de salud de sus compañeros.

A la soldado Jenifer García López, natural de Toledo, hubo que amputarle una pierna a su llegada al hospital militar Role 2. Era la conductora del blindado. Los soldados Avian Quevedo Santana e Ibrahim Manal Ismael, que les acompañaban en el ‘Lince’, sufrieron heridas de menor gravedad.

Una vez que los heridos se encontraban en situación estable, el Ministerio de Defensa ordenó su traslado a España para recibir atención especializada. En una compleja operación logística, el Ejército del Aire preparó un Boeing 707 medicalizado con un equipo de la Unidad Médica de Apoyo a la Aeroevacuación (UMAER) a bordo. El viaje no iba a estar exento de contratiempos, pero iba a dejar para el recuerdo escenas difíciles de olvidar.

Parada en Nápoles

El 707 del Ejército del Aire tuvo que parar de camino a Madrid. Durante el trayecto desde Afganistán, las heridas del teniente Gras habían empeorado y había perdido abundante sangre. Se necesitaban cuatro bolsas para una transfusión. Y era necesario hacer escala en Nápoles.

El avión tomó tierra a media tarde en la pista militar del aeropuerto de Capodichino, donde opera la Fuerza Aérea estadounidense. Mientras el personal de la UMAER trataba de solucionar el imprevisto, un alto mando del Ejército español destinado en la ciudad italiana, al que habían informado de la escala, subió a bordo.

ECD se hizo eco, por entonces, del relato de este militar de alta graduación, que no dio permiso para revelar su identidad. La visita al avión y sobre todo la actitud del teniente Gras le causaron un gran impacto.

Nada más ver a su mando, el herido se reincorporó en su camilla –pese a las dificultades de su herida- y le saludó militarmente. A continuación le presentó un ‘parte de novedades’. Le habló del ataque sucedido, del estado de sus compañeros y del pronóstico de sus heridas. Le confesó estar preocupado en especial por la salud de la soldado García.

Instantes después, cuando el avión se preparaba para retomar el vuelo, el alto mando y el teniente Gras se despidieron, dando éste las gracias por la visita y confesando que le había “subido la moral”. Su entereza, recordaría posteriormente el alto militar español, le hicieron bajarse del 707 “con un nudo en la garganta”.

Volver a andar

Semanas después, ya recuperado de sus heridas tras pasar varias veces por quirófano, comenzó lo peor para el teniente Gras. Tras un proceso largo y duro de rehabilitación, Agustín Gras logró volver a andar con la ayuda de una prótesis.

En septiembre de 2011, la Ciudad Autónoma de Melilla le homenajeaba otorgándole la Medalla de Oro de su ciudad natal. Acudió andando por sí mismo y con el uniforme de gala del Ejército de Tierra. Y ya dejó claro su deseo: “Quiero seguir en el Ejército y estar al mando de una unidad” afirmó a los medios. Algo no contemplado en la ley por entonces para los mutilados de guerra.

No conforme con la Medalla de Sufrimientos por la Patria, la indemnización por atentado y la pensión máxima por invalidez contemplada para un herido grave en acto de guerra, el teniente Gras quería volver a las Fuerzas Armadas. En cada encuentro público, en cada entrevista, sólo repetía que quería “volver con su familia del Regimiento Soria 9”. “De lo que no tengo ninguna duda es de que fue únicamente la pierna, no la cabeza ni la ilusión, lo que perdí en aquel polvoriento camino de Afganistán" aseguró en un artículo firmado por él y publicado por La Razón.

Durante el discurso de la Pascua Militar, el ministro Pedro Morenés dejó entrever los planes del nuevo Gobierno para los mutilados de guerra, abriendo la esperanza de Agustín Gras sobre su vuelta a las Fuerzas Armadas. “Mantener a nuestros heridos próximos a sus compañeros les hará más útiles y reconocidos” dijo el titular de Defensa.

Esas palabras se concretaron en marzo, cuando se procedió a modificar la ley y se permitió el reingreso de mutilados de guerra en el Ejército. La normativa hablaba de “casos excepcionales”, y el teniente Gras era uno de ellos.

Su vuelta al ‘Soria 9’ como Capitán

Quince meses después de aquel fatídico día en Afganistán, el deseo de Agustín Gras Baéza se ha cumplido. Tras ser ascendido a Capitán el pasado mes de junio, junto a una treintena de militares heridos en misiones exteriores, ha vuelto a la que considera su ‘casa’. La pasada semana, el Regimiento de Infantería Soria 9, con base en Fuerteventura, recibía de nuevo al Capitán Gras

Según fuentes militares de ese regimiento militar, a las que ha consultado El Confidencial Digital, el reencuentro con sus compañeros fue “muy emotivo”. “Saludó a todo el mundo de la base y se mostró impaciente por ponerse a trabajar” aseguran.

Ahora se encuentra destinado en labores de Plana Mayor, aunque ha asegurado a sus compañeros que “si le dejan”, estaría dispuesto a unirse al contingente de la Brigada de Infantería Ligera ‘Canarias XVI’ que dará el relevo en Afganistán a principios de 2013.

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