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Dinero

Ante un posible Gobierno de izquierdas

El varapalo de Bruselas a España por los Presupuestos esconde un pacto oculto entre Rajoy y la UE

Los consensuó para que la Comisión pueda teledirigir unas nuevas cuentas públicas si el PP no gana las elecciones

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La Comisión Europea ha propinado esta semana un duro varapalo al Gobierno. Considera que España ha sido “excesivamente optimista” con los Presupuestos Generales del Estado para 2016. Pero este tirón de orejas tiene trampa: esconde un pacto cerrado con Rajoy para evitar una marcha atrás en las reformas todavía pendientes ante un posible Ejecutivo de izquierdas.

Mariano Rajoy y el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker. Mariano Rajoy y el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker.

Según ha conocido El Confidencial Digital, a través de altos cargos comunitarios conocedores de las negociaciones, el acuerdo comenzó a fraguarse el pasado mes de junio. Por esas fechas, el Gobierno Rajoy decidió acelerar la tramitación del Presupuesto de 2016 para cerrarlos antes de disolver las Cortes, a finales de este mes de octubre.

De Guindos recibió de sus colegas europeos mensajes de preocupación por el escenario político que podía establecerse en España después de las elecciones generales. Bruselas apremió a Rajoy, entonces, a una aprobación de las cuentas públicas antes del final de la legislatura.

Entrega de Presupuestos “provisionales”

Para ello, las cuentas debían calcularse con datos provisionales pues las previsiones de otoño no se presentan hasta el 5 de noviembre. De hecho, el duro dictamen de la UE sobre España se ha realizado basándose en unas proyecciones de crecimiento con datos de septiembre.

Ante este escenario, el acuerdo sellado entre el Gobierno y Bruselas fijó ya, antes del verano, la entrega de unos Presupuestos reales, aprobados en sede parlamentaria, pero de algún modo “provisionales”.

Serían unas cuentas que permitieran arrancar el ejercicio, pero que deberán ser actualizadas al haberse utilizado para su elaboración cifras demasiado desfasadas. Aquí está la baza que se ha guardado la Unión Europea.

Hacienda daba por hecho el varapalo

Mientras se negociaban estos Presupuestos ‘simulados’, en Hacienda estaban ya “extremadamente preocupados” por la evolución de las cuentas de las comunidades autónomas a partir del segundo semestre de este año. De ahí que internamente dieran ya por descontado algún toque de atención como el recibido por España esta semana.

La entrada de Podemos en los parlamentos regionales y los gobiernos populistas en ciudades como Madrid y Barcelona tras las municipales venía provocando ya, también a nivel europeo, un clima de “reserva” sobre lo que podía pasar con el déficit al cierre del año.

Pero, mientras tanto, sin la confirmación de ese déficit en la mano, se aprovechó para conseguir una cierta flexibilidad que ha permitido, entre otras medidas, la subida del sueldo a los funcionarios de cara a las generales.

Capacidad para teledirigir al nuevo Gobierno

A cambio de estas cuentas benévolas y que incluyen algunas ‘alegrías’ electorales, la Comisión Europea ha logrado una mayor capacidad para reconducir y teledirigir los presupuestos del futuro presidente del Gobierno de España, sobre todo en caso de que el PP no repita en La Moncloa.

La Unión Europea se ha asegurado poder “marcar el territorio” al próximo Ejecutivo, especialmente si de los pactos postelectorales de enero surge un Gobierno proclive a disparar en exceso el gasto público y a desobedecer las recomendaciones.

Tiene argumentos de sobra para auspiciar la elaboración de unos “Presupuestos al dictado”, es decir, fiscalizados prácticamente desde la Comisión.

En Bruselas recuerdan que “después de una década de incumplimientos, el déficit está para cumplirlo”. Altos cargos comunitarios confiesan en privado estar “extremadamente preocupados” por los anuncios de bajadas de impuestos de todos los partidos en España, como la del IRPF o IVA, que no se contrarrestan con subidas en otros campos.

Se quita la presión sobre Mariano Rajoy

¿Y la bronca de Moscovici? La Comisión Europea está obligada a analizar el borrador y emitir unas recomendaciones, que también deben ser avaladas por el Eurogrupo, antes de que se aprueben los Presupuestos en los Parlamentos nacionales. Pero todo estaba pactado.

La advertencia de que España no cumplirá el déficit responde a una estrategia de Bruselas. Se trata de un aviso a navegantes. Es decir, un toque de atención a los programas económicos triunfalistas de todos los candidatos que aspiran a presidir España.

No se ha entendido tanto, entonces, como un jarro de agua a la política económica de Mariano Rajoy, aunque el varapalo sí le ha obligado a salir al paso desde Nueva York y garantizar queEspaña cumplirá con sus compromisos.

Además, el Ejecutivo ha conseguido alejar esta bronca política de la campaña electoral. En dos meses todo esto será agua pasada, entienden en Moncloa. Es curioso que el dictamen sobre el resto de países se publicará, siguiendo el calendario ordinario, a finales de noviembre. El juicio sobre España se ha adelantado.

Por otro lado, este lunes, Pierre Moscovici rebajó notablemente el tono: se limitó únicamente a dar las cifras de desviación del déficit, criticó al Gobierno por su optimismo y no hubo duros reproches. Pero sobre todo ofreció una pista que ahora se entiende en toda su amplitud: recomendó toda la tarea de ajustes al nuevo Ejecutivo que salga de las urnas el 20-D, el responsable de comenzar a gestionar España a partir de enero.

Mientras, en el Gobierno se defiende este pacto con la UE. Consideran que la obsesión de Rajoy es que los esfuerzos realizados por los españoles en esta legislatura tengan ahora su recompensa.

Se ha propuesto proteger su legado. No está dispuesto a que una marcha atrás en las reformas económicas pendientes, en caso de que el PP no gane las elecciones, den al traste con la incipiente recuperación del país.

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