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Dinero

El Gobierno tiene sobre la mesa la intervención de Bankia. Rodrigo Rato insiste en que puede seguir en solitario y que la medida será imposible porque cumplen los ratios de solvencia

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Bankia está en el punto de mira del Gobierno. Y la intervención de la entidad se encuentra encima de la mesa del ministro Luis de Guindos. De momento, es solo una opción que se baraja en el seno del Ejecutivo, mientras en el banco siguen trabajando en su proyecto en solitario y responden que la intervención será imposible si cumplen los ratios de solvencia.

Según ha podido saber El Confidencial Digital de fuentes del Gobierno, en el entorno de la Moncloa se considera que el banco que preside Rodrigo Rato tendrá que plantear una fusión en las próximas semanas para asegurar su viabilidad futura. Es más. Están convencidos de que deberá acometer una operación antes de final de mes.

De acuerdo con esas fuentes, el Gobierno tiene encima de la mesa una intervención de Bankia, como una de las opciones para la viabilidad de la entidad.

En solitario, no

El Gobierno no cree en el proyecto en el que Rodrigo Rato y su equipo están trabajando ahora, en la línea de que el banco siga su andadura en solitario, sin fusiones de ningún tipo.

Al contrario, el Ejecutivo es partidario de que Bankia participe en el ‘baile’ de entidades para cerrar ya el mapa del sector financiero en España. Pero Rato se resiste a una absorción por fusión.

Las fuentes gubernamentales consultadas por ECD explican que en el equipo de Luis de Guindos tienen una cosa clara: los inversores van a medir la viabilidad y seriedad de la reforma financiera española por lo que ocurra con Bankia. Y España –concluyen- no se puede permitir errores en este proceso porque la confianza y la credibilidad del país están en juego.

La consigna del ministro De Guindos es que la entidad tiene que salir adelante a toda costa. Tiene presente su alta exposición al sector inmobiliario y no ve otra salida a su futuro que una operación de fusión.

Rato no va a cambiar de idea

La apuesta de Rodrigo Rato, de una solución en solitario, va a contracorriente a la que está promoviendo el Gobierno. Y ahí está el choque.

Fuentes cercanas a Bankia, consultadas por ECD, insisten en que su presidente no tiene la menor intención de modificar su plan. Su diseño pasa por acogerse a la excepción que la nueva ley recoge para que entidades con dinero del FROB puedan adquirir a otras.

Todo ello, a pesar de que el Gobierno ha pretendido trasladar que esa excepción no ha sido hecha a la medida de Bankia, ya que altos cargos del Ejecutivo recelan, todavía en privado, del papel del grupo financiero liderado por Caja Madrid y Bancaja como comprador, sobre todo, si se trata de entidades intervenidas por el Banco de España.

En el entorno de Rato se piensa que esa postura responde a que para el Gobierno todo habría quedado mejor resuelto con una fusión Bankia-La Caixa.

Según fuentes financieras, Rato no entiende que el Ejecutivo siga ‘presionándoles’ para que participen en nuevos procesos de integración.

Y se apoya en tres razones. Bankia ha realizado casi el 25% del ajuste del sector financiero -muy por encima del que ha hecho el resto de la competencia-, ha superado las dos últimas pruebas de estrés a la banca, y consiguió cumplir con el decreto de recapitalización bancaria impulsado por Elena Salgado.

No hay motivos para la intervención

Según las fuentes consultadas, Bankia defiende que el Banco de España no podrá intervenir la entidad, siempre y cuando no se incumplan los ratios de solvencia que exige la Unión Europea.

Las entidades sistémicas (Santander, BBVA, Caixabank, Bankia y Popular) tienen que alcanzar antes del 30 de junio próximo un ‘core capital’, o capital de máxima calidad, del 9% para cumplir con los requerimientos de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) establecidos el pasado mes de diciembre para hacer frente a la crisis de deuda.

Bankia considera que cumplirá las exigencias sin problemas. Y, por tanto, concluye que para nada está próxima a una situación de insolvencia que obligue al Estado a tomar cartas en el asunto. Consideran que no puede llegarse a ese extremo, ni siquiera en el caso de que Bankia no sea absorbida por otra entidad.

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