Jueves 14/12/2017. Actualizado 19:07h

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Dinero

No tendrá piedad con los consejeros vinculados al PP

El Gobierno pretende utilizar las tarjetas opacas para vender que combate la corrupción

Luis de Guindos liderará una operación para trasladar una imagen de “limpieza y tolerancia cero contra la misma casta a la que ataca Podemos”. Se pondrá en marcha dentro de dos semanas

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El Gobierno aprovechará el escándalo de las tarjetas de Caja Madrid para demostrar que no le tiembla el pulso para cortar de raíz los abusos de la alta clase política y empresarial. En estos momentos trabaja en una operación que abandere la lucha contra la misma “casta” a la que atacan los miembros de Podemos. Va a tomar como paradigma esta cruzada.

Mariano Rajoy y Luis de Guindos. Mariano Rajoy y Luis de Guindos.

Según ha sabido El Confidencial Digital por fuentes del Gobierno conocedoras de este plan, el Ejecutivo trabaja ya para desplegar esta ofensiva pero esperará a que el escándalo pierda algo de intensidad.

Calculan que la polémica se habrá apaciguado, previsiblemente, dentro de un par de semanas. Es el momento que el Gobierno considera más adecuado para lanzar varios mensajes a la opinión pública.

Imagen de limpieza y tolerancia cero

La principal consigna que el Ejecutivo pretende hacer llegar a los ciudadanos es que en España se lucha firmemente y sin tregua contra los abusos de la “casta” política y empresarial. Aquí no hay concesiones.

Se va a marcar distancias con esa generación de veteranos dirigentes que llevan años ocupando puestos de máxima responsabilidad y acumulando poder. Son los directivos que los líderes de Podemos acusan de “casta” y de “haber llevado el país a la ruina” con sus excesos.

La operación que liderará el propio ministro de Economía, Luis de Guindos, presentará como principal argumento que “España ha atravesado un proceso de crisis y que esa circunstancia era la más propicia para llevar a cabo una profunda limpia”.

Insistirá en que ha sido el Ministerio de Economía, a través del FROB, el que ha desvelado las irregularidades de las tarjetas opacas de Caja Madrid y las ha puesto en manos de la Fiscalía Anticorrupción.

Para subrayar esta idea, el Gobierno maneja un segundo ‘golpe de efecto’: informará en las próximas semanas de 19 operaciones inmobiliarias sospechosas detectadas en Catalunya Caixa y NovaGalicia.

Sacar pecho del vuelco impresionante de Bankia

Según las fuentes consultadas, otro de los ejes del discurso del Gobierno consistirá en poner en valor que la actual Bankia no tiene nada que ver con la entidad que salió a Bolsa hace dos años. El banco ha sido recapitalizado y el nuevo equipo de gestión está haciendo un trabajo muy satisfactorio.

La mayoría de los analistas coinciden en que la reestructuración llevada a cabo en Bankia ha sido espectacular, casi un milagro, porque se ha llevado a cabo sin perder apenas clientes ni depósitos. Una meta que el propio Gobierno consideraba muy complicada de alcanzar tras la quiebra de la entidad y el escándalo de las Preferentes.

Este escenario también quiere ser aprovechado por los altos cargos del FROB para sacar pecho por el “vuelco impresionante” de la entidad, tal y como lo definen ya en los despachos del ministerio de Economía.

Miren como estaba Caja Madrid y cómo la hemos dejado”: este será, por tanto, otra de las consignas centrales que lanzará el Ejecutivo.

También se admite que habrá que destacar aquí, por encima de otras consideraciones, la labor llevada a cabo en el banco por el presidente José Ignacio Goirigolzarri y su equipo de confianza.

Destacarán que Bankia es hoy una entidad que se dedica a dar crédito y no a utilizar los recursos de manera poco transparente, como en el caso de los 86 ex directivos de la antigua Caja Madrid que utilizaron las tarjetas opacas para cargar gastos privados a la entidad.

Minimizar el daño electoral al PP

La polémica sobre las tarjetas opacas de Caja Madrid ha salpicado también al PP. Con esta campaña de imagen se busca también intentar minimizar el daño electoral al partido, fundamentalmente en la capital.

El distanciamiento de los ciudadanos, consideran en Génova, aparecerá reflejado en cualquier encuesta ciudadana. Por este motivo, tal y cómo se contó en ECD, el PP ha decidido ahora aplazar los sondeos para elegir al candidato a la alcaldía de Madrid hasta principios de 2015.

De los 86 consejeros que utilizaron las tarjetas, 28 fueron nombrados a propuesta del PP, aunque solo 16 son todavía hoy militantes. Unos directivos vinculados con el partido, entre los que destaca Rodrigo Rato, con los que Génova ha decidido que “no tendrá piedad”.


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