Lunes 11/12/2017. Actualizado 01:00h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

Dinero

Lo que más inquieta a Joaquín Almunia, comisario de Competencia, y a la Comisión: la desafección de los europeos por la UE, alentada por la crisis y por 23 millones de parados

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Joaquín Almunia, comisario de Competencia y vicepresidente de la Comisión Europea, reconoce en privado que se siente “muy preocupado” por la creciente desafección hacia el proyecto comunitario que se está produciendo entre los ciudadanos europeos. Y lo mismo piensan en la Comisión.

La crisis económica, con 23 millones de europeos en paro, y una reactivación que va a ser lenta y dolorosa, está pasando seria factura a las instituciones europeas y a su credibilidad. Lo demuestran los eurobarómetros recientes, que reflejan que en algunos países casi la mitad de los ciudadanos no confían en la UE ni sienten ninguna identificación con el proyecto.

“Lo sabemos en la Comisión, y nos preocupa mucho. Si los ciudadanos no confían en las instituciones, un proyecto no sale adelante. De vez en cuando lo advertimos en público, pero no lo suficiente”, ha confesado en privado Joaquín Almunia.

Para el comisario de Competencia, que acaba de dar una conferencia en Madrid, la crisis ha traído algunos efectos positivos. “Los gobiernos han levantado el freno a muchas iniciativas y les ha obligado a tomar decisiones rápidas. Todos los acuerdos de supervisión y control unitario a las entidades financieras que se acaban de tomar eran impensables hace unos años”.

De contar con organismos europeos de supervisión bancaria “quizá no hubiéramos eludido la crisis, pero nos habríamos ahorrado muchos costes”, añade. Los gobiernos europeos han visto las orejas al lobo, y “ahora han colaborado hasta los británicos en las nuevas normas de supervisión bancaria y las normas de refuerzo de capital de Basilea III”, confiesa Almunia.

Pero la crisis ha traído también otros efectos peligrosos como “el resurgimiento de los nacionalismos, populismos, en incluso la xenofobia”, comenta el comisario. La expulsión de gitanos rumanos y búlgaros de Francia “es el ejemplo más emblemático”.

El resurgir del nacionalismo es un golpe bajo al proyecto comunitario, y hay que tener mucho cuidado para que no se contagie, opina el comisario.

Almunia cree que todo está interconectado. Una población golpeada por la crisis, o gobiernos inestables, son presa fácil de políticas populistas o xenófobas. Por eso, es urgente “defender los valores democráticos de la Unión, y la velocidad en la toma de decisiones en la UE, demostrar eficacia. Desde hace año y medio esto está cambiando, y eso también lo ha favorecido el Tratado de Lisboa y la presión de la crisis”.

·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
··
··
··
··
··
··
··
··
··
··
··
··
··
··